El 2 de febrero de 1970, Argentina vivió uno de los episodios más trágicos de su historia ferroviaria. En un accidente que dejó un saldo impactante de 236 muertos y más de 400 heridos, dos trenes colisionaron en una noche que cambiaría para siempre la percepción sobre la seguridad en el transporte público.
Testimonios de Sobrevivientes
Las historias de aquellos que vivieron la tragedia son desgarradoras. Uno de los sobrevivientes, Jaime Pina, de 16 años, relató que viajaba con amigos en la plataforma del vagón para escapar del calor. Tras escuchar gritos y caos, fue empujado contra las vías y se refugió en un cañaveral, donde presenció escenas de horror. “Vi varios cuerpos mutilados y a una chica pidiendo ayuda”, recordó.
Viviana Malarino, otra de las sobrevivientes, rescató que estuvo atrapada bajo un asiento y salió con vida tras un traumatismo de cráneo y múltiples fracturas. Su testimonio, junto al de otros sobrevivientes, resume el nivel de sufrimiento y confusión que reinó esa noche fatídica.
El Accidente: Causas y Consecuencias
El accidente ocurrió a las 20.05 cuando “El Mixto”, un tren procedente de Tucumán que viajaba a más de 100 km/h, embistió a “El Zarateño”, que había detenido su marcha a causa de un desperfecto técnico. El tren local contaba con 1.090 pasajeros que regresaban de un paseo y, tras una parada en el kilómetro 36, no pudo evitar la tragedia.
Los maquinistas de “El Mixto” creyeron que el tren local había sido desviado a otra vía, ignorando que este se encontraba detenido. La señal de “vía libre” había sido colocada por el personal de la estación y olvidada, contribuyendo así a la catástrofe. “Traté de frenar, pero era imposible”, confesó Alfredo Amoroso, el conductor de “El Mixto”.
La Respuesta de Emergencia
Minutos después de la colisión, una fuerte lluvia complicó aún más los esfuerzos de rescate. Bomberos, policías y voluntarios enfrentaron campos inundados para llegar a las víctimas. Las ambulancias tardaron en evacuar a los heridos, lo que resultó fatal para muchos. Al amanecer, el Hospital de San Fernando estaba desbordado de heridos mientras que los cuerpos sin vida eran trasladados a diferentes lugares para su identificación.
La Respuesta Gubernamental
El dictador Juan Carlos Onganía visitó el lugar y los hospitales, prometiendo que se investigarían las causas del accidente y se indemnizaría a las familias afectadas. Sin embargo, las promesas fueron vistas como insuficientes y la vida de los afectados continuó sin cambios significativos.
Las Causas del Accidente y la Justicia
Las investigaciones revelaron que la negligencia del personal de la estación fue el principal factor. Máximo Blanco, el auxiliar de estación encargado de las señales, fue identificado como el culpable, aunque la justicia evitó sancionar al Estado y a la empresa ferroviaria, concentrando la responsabilidad exclusivamente en él y en una supuesta falla humana.











