Un operativo coordinado entre fuerzas de seguridad argentinas y organismos internacionales permitió frustrar un intento de masacre escolar que tenía como uno de sus escenarios a la ciudad de Miramar. La investigación derivó en la detención de dos adolescentes, uno en esa localidad bonaerense y otro en La Quiaca, provincia de Jujuy.
La causa se inició a mediados de 2025, luego de que autoridades argentinas recibieran una alerta internacional que advertía sobre publicaciones en redes sociales con mensajes de extrema violencia, odio racial, antisemitismo y referencias directas a ataques armados en escuelas.
A partir de esa información, se activaron tareas de ciberpatrullaje e inteligencia digital, que permitieron identificar a los responsables de las cuentas. Se trataba de dos menores de edad, de 15 y 16 años, que no se conocían personalmente pero mantenían contacto frecuente a través de plataformas digitales.
Allanamientos simultáneos y elementos secuestrados
Con intervención del Juzgado Federal N°3 de Mar del Plata, la Policía Federal Argentina realizó allanamientos simultáneos en cuatro domicilios: uno en Miramar, otro en La Quiaca y dos más en los partidos bonaerenses de Quilmes y San Martín, vinculados al entorno digital de los sospechosos.
Durante los procedimientos, los agentes secuestraron diversos elementos considerados de interés para la causa, entre ellos:
- Cuchillos de gran tamaño
- Municiones de armas de fuego
- Material con simbología nazi
- Varios teléfonos celulares, notebooks y otros dispositivos electrónicos
- Documentación y apuntes vinculados a mensajes de odio
Todo el material quedó a disposición de la Justicia para su análisis pericial.
Investigación en curso y carátula judicial
La causa fue caratulada como “Intimidación Pública”, una figura que contempla amenazas que generan temor colectivo. Los investigadores buscan determinar el grado de avance del plan, si existía una fecha concreta para ejecutar el ataque y si hubo participación o instigación de terceros.
Los dispositivos secuestrados están siendo analizados para reconstruir las comunicaciones, detectar posibles cómplices y establecer si los adolescentes habían accedido a armas de fuego o contaban con apoyo externo.
Conmoción y debate social
El caso generó una fuerte conmoción en las comunidades educativas y reavivó el debate sobre la radicalización de jóvenes a través de internet, el rol de las redes sociales en la difusión de discursos de odio y la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención temprana.
Desde distintos sectores se destacó la importancia de la detección anticipada y la cooperación internacional, que en este caso permitió actuar antes de que el plan pudiera concretarse y evitar una tragedia de gran magnitud.














