Imputan a Leandro Ginóbili por tragedia en gimnasio que dejó 13 muertos en Bahía Blanca

Una tragedia sacudió a la ciudad de Bahía Blanca el pasado 16 de diciembre de 2023, durante una exhibición deportiva en un gimnasio local. El colapso del techo y una de sus paredes, en medio de intensas lluvias y alertas meteorológicas, dejó un saldo trágico de 13 personas fallecidas, entre ellas un niño de cinco años, y al menos 14 heridos.

Leandro Ginóbili, presidente del club en el que ocurrió el desastre, llegó al lugar poco después del incidente. Casi dos años después, en noviembre de 2025, el fiscal Cristian Aguilar formalizó la imputación de Ginóbili por no haber suspendido el evento pese a la emisión de tres alertas naranjas del Servicio Meteorológico Nacional, así como por permitir la actividad en un espacio sin habilitación municipal definitiva.

La acusación incluye también lesiones leves y graves culposas, con penas que oscilan entre uno y cinco años de prisión. No obstante, la causa no se limita únicamente a Ginóbili; Laura Soberón, ex responsable de habilitaciones municipales, y el ingeniero Pablo Ascolani, autor de informes técnicos favorables sobre la estructura, también han sido imputados.

Las víctimas y sus familias sostienen que el derrumbe no fue solo una catástrofe climática. Aseguran que existieron fallas estructurales graves y una historia de irregularidades administrativas que contribuyeron al trágico desenlace. “Si la pared hubiera estado construida como correspondía, no se caía“, afirman los sobrevivientes, implicando que el temporal fue solo el detonante de un desastre ya previsible.

Por otra parte, el expediente ha sumado un nuevo capítulo: una investigación paralela por presunto encubrimiento. Según la fiscalía, audios recuperados del teléfono celular de Ginóbili indicarían maniobras para influir en peritajes y declaraciones testimoniales, lo que ha generado preocupación y polémica en la opinión pública de la ciudad.

LA DEFENSA DE GINÓBILI

La defensa de Leandro Ginóbili argumenta que no se podía prever la magnitud del temporal y que las alertas naranjas no implicaban la suspensión automática de actividades bajo techo. Además, aseguran que la habilitación del gimnasio estaba en trámite desde hacía años y que el desenlace pudo haber sido el mismo, aun cuando se hubiera cumplido con todos los requisitos legales.

En este sentido, destacan que “no existía un protocolo claro ni una cultura de prevención” en ese momento, algo que ha cambiado desde la tragedia y que ahora está más presente en la gestión de eventos deportivos.

La comunidad bahiense sigue sintiendo el impacto de esta tragedia, considerada una herida abierta. Para algunos, el hecho de que Ginóbili sea hermano de Manu Ginóbili ha influido en las demoras del proceso judicial; para otros, su figura representa un chivo expiatorio en un caso de gran complejidad estructural.

Mientras el proceso judicial continúa avanzando con lentitud, las familias siguen clamando por justicia, esperando un juicio oral que les permita cerrar parcialmente el duelo. “Entramos cuatro y salimos dos”, repiten quienes aún lidian con la pérdida de sus seres queridos, recordando que, desde aquella tarde de lluvia, la vida en Bahía Blanca ya no es la misma y que el nombre Ginóbili quedará asociado a una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente de la ciudad.

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