El Niño 2026 acaba de sumar una señal que refuerza la atención sobre los próximos meses. Una actualización climática publicada esta semana muestra que el calentamiento del Pacífico ecuatorial continúa intensificándose y que el episodio ya se encuentra en niveles muy elevados.
El dato no permite anticipar una tormenta concreta en la Provincia de Buenos Aires, pero sí modifica el telón de fondo con el que llegará la parte más activa de la primavera y el comienzo del verano.
Ver también: El Niño 2026: cuándo alcanzaría su pico y hasta cuándo podrían sentirse sus efectos en la Provincia
La nueva señal que apareció en el Pacífico
El International Research Institute for Climate and Society (IRI) actualizó el 21 de septiembre su seguimiento del fenómeno y reportó que el índice Niño 3.4 llegó a alrededor de +3,0 °C a mediados de septiembre, un valor propio de un episodio muy fuerte.
La señal no aparece aislada. Los indicadores oceánicos y atmosféricos muestran un acoplamiento cada vez más claro: las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental siguen excepcionalmente cálidas y los indicadores de circulación atmosférica son consistentes con una fase cálida intensa.
El Servicio Meteorológico Nacional también sostiene en su informe de septiembre que El Niño continuará durante el trimestre septiembre-octubre-noviembre con una probabilidad del 100% y una intensidad fuerte o muy fuerte.
Qué dicen ahora los modelos
La última actualización del IRI reúne 22 modelos dinámicos y estadísticos. Todos mantienen condiciones de El Niño y, en conjunto, apuntan a un fortalecimiento adicional durante los próximos meses.
La Organización Meteorológica Mundial, por su parte, indicó que la probabilidad de que el episodio continúe hasta el verano austral es prácticamente total y que podría alcanzar una intensidad muy fuerte antes de tocar su máximo hacia fines de 2026.
Esto convierte a octubre, noviembre y diciembre en meses especialmente importantes para seguir la evolución del fenómeno.
Qué puede significar para la Provincia de Buenos Aires
En la región pampeana, El Niño suele modificar las probabilidades de precipitación y puede favorecer períodos más húmedos. Sin embargo, no significa que vaya a llover todos los días ni que cada temporal tenga una relación directa con el fenómeno.
La primavera 2026 ya tiene, además, una tendencia oficial del SMN que muestra una mayor probabilidad de precipitaciones normales a superiores a las habituales en distintos sectores bonaerenses y una señal particularmente húmeda en el sudoeste.
Eso puede tener efectos muy distintos según el lugar:
- Ciudades: episodios intensos pueden exigir desagües y generar anegamientos si la lluvia se concentra en poco tiempo.
- Campo: una mayor disponibilidad de agua puede favorecer cultivos, pero los excesos complican lotes bajos, caminos rurales y tareas de siembra.
- Costa y Río de la Plata: la combinación de lluvia con viento del este o sudeste puede dificultar el escurrimiento en zonas bajas.
Por qué no conviene llamar “tormenta de El Niño” a cada evento
El Niño actúa en una escala de meses y modifica probabilidades. Una tormenta puntual depende de factores de corto plazo como la humedad disponible, el avance de un frente, la formación de una baja presión y la posición de las corrientes de aire.
Por eso, una primavera dominada por El Niño también puede tener varios días secos, ingresos de aire frío, viento intenso y bruscos cambios de temperatura.
La diferencia está en el escenario general: con un Pacífico tan cálido y los modelos manteniendo un evento muy fuerte, las actualizaciones de lluvia para octubre y noviembre ganarán importancia.
La evolución se puede seguir en el monitoreo mensual del IRI y en los informes del SMN.
El fenómeno todavía no alcanzó su pico. Y ese es el dato que obliga a mirar más allá del tiempo de esta semana: la fase más intensa coincidiría con el tramo final de la primavera y el comienzo del verano bonaerense.
