El debate por la modernización laboral en Argentina ha dado un giro inesperado este lunes 16 de febrero de 2026. Ante la fuerte presión de sectores aliados y la advertencia de bloques dialoguistas como el PRO y la UCR, el Gobierno nacional confirmó que modificará el polémico artículo sobre las licencias por enfermedad. La intención oficial es dar marcha atrás con el recorte salarial en casos de afecciones graves, asegurando que los trabajadores sigan percibiendo la totalidad de sus haberes.
Esta decisión busca destrabar el tratamiento del proyecto en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo espera obtener el dictamen de comisión este miércoles y llevar la reforma al recinto el jueves. El punto de conflicto radicaba en una propuesta que reducía el pago al 50% o 75% del salario básico dependiendo del “riesgo” de la actividad realizada por el empleado.
El polémico esquema que el Gobierno decidió revisar
El texto original del proyecto de Ley de Modernización Laboral introducía cambios drásticos en el Artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo, estableciendo escalas de pago reducidas para enfermedades o accidentes inculpables (aquellos ajenos al trabajo):
- Pago del 50% del básico: Cuando la dolencia fuera resultado de una “actividad voluntaria y consciente del riesgo” por parte del trabajador.
- Pago del 75% del básico: En casos donde no hubiera intención directa ni asunción de riesgo, pero que de todas formas implicaran una incapacidad temporal.
- Plazos acortados: El proyecto también proponía reducir los plazos de licencia paga a un máximo de 3 o 6 meses (según cargas de familia), eliminando la extensión por antigüedad que rige actualmente.
Tras las negociaciones lideradas por figuras como Cristian Ritondo y la intervención de la ministra Patricia Bullrich, el Ejecutivo aceptó que “la solución no puede ser recortar derechos de quienes realmente están enfermos”. De este modo, se mantendría el pago del 100% de la remuneración para evitar que un trabajador con una patología grave vea desplomarse sus ingresos.
El impacto en el bolsillo y la seguridad jurídica
La modificación es vital para el día a día de los empleados en relación de dependencia. Bajo el esquema que se intentó imponer, muchos trabajadores temían que, ante una enfermedad contagiosa o un tratamiento prolongado, el recorte salarial los obligara a asistir a sus puestos de trabajo sin estar en condiciones, agravando su salud o poniendo en riesgo a sus compañeros.
Puntos que siguen en debate en la reforma:
- Fondo de Asistencia Laboral (FAL): El nuevo sistema de cese que reemplazaría a las indemnizaciones tradicionales.
- Banco de Horas: La posibilidad de compensar horas extras con descansos, eliminando el recargo por trabajo suplementario en ciertos casos.
- Periodo de prueba: La extensión del plazo para que una empresa evalúe a un nuevo empleado antes de efectivizarlo.
¿Qué pasa si el texto se modifica en Diputados?
Un detalle técnico no menor es que, si la Cámara de Diputados introduce estos cambios en el articulado, el proyecto deberá volver al Senado para una segunda revisión. Para evitar este retraso, el oficialismo analiza una alternativa: aprobar el texto tal como vino del Senado pero con una “promesa de veto parcial” o una reglamentación posterior que subsane el punto de las licencias. Sin embargo, los bloques de la oposición dialoguista exigen que el cambio quede plasmado en la ley para garantizar seguridad jurídica a los trabajadores.
La jornada de este miércoles será clave. El Gobierno confía en que, al ceder en el punto de las licencias médicas, logrará el consenso necesario para aprobar el resto de la reforma, la cual consideran esencial para reducir la litigiosidad y fomentar la creación de nuevos puestos de trabajo en un mercado que arrastra años de estancamiento en el empleo formal.












