Peajes en Provincia de Buenos Aires: ¿Cuándo se implementará el pago con QR y tarjetas de débito y crédito?

Mientras el pago electrónico es moneda corriente en todo el país y provincias como San Luis o Mendoza ya modernizaron sus cabinas hace tiempo, la Provincia de Buenos Aires obliga a los conductores a llevar dinero en efectivo. ¿Falta de voluntad o estrategia recaudatoria?

Vivimos en un 2026 donde la billetera física es casi un objeto de museo. El argentino promedio sale de su casa con el celular en la mano y resuelve su vida financiera con un escaneo o un contactless. Compramos el pan, pagamos el estacionamiento y transferimos dinero en segundos. Sin embargo, al viajar por las rutas de la Provincia de Buenos Aires, entramos en una suerte de túnel del tiempo.

A pesar de que el pago electrónico es el método preferido por la inmensa mayoría de los argentinos, las cabinas de AUBASA y los corredores provinciales siguen colgando el cartel de “Solo Efectivo” para quien no tiene TelePASE. Una situación que, a esta altura, resulta incomprensible y genera más de un dolor de cabeza a los conductores.

Una “isla analógica” en un país digitalizado

Peajes provincia aumento

La indignación de los usuarios no es caprichosa. Basta con mirar hacia los costados para ver que la Provincia de Buenos Aires se quedó atrás respecto a otras jurisdicciones:

  • CABA (AUSA): Eliminó las barreras y el efectivo hace tiempo. Todo es digital a través de pórticos de lectura inteligente.
  • San Luis y Mendoza: Pioneras en sistemas flexibles donde el usuario elige cómo pagar sin trabas burocráticas; aceptan pago con QR, billeteras virtuales y tarjetas de débito/crédito en ventanilla.
  • Córdoba: Implementó sistemas mixtos ágiles hace años con la Red de Accesos a Córdoba (RAC).

Mientras tanto, en la Ruta 2, Ruta 11 o la Autopista La Plata, el conductor se ve obligado a realizar una logística previa al viaje que parece de otra época: ir al cajero automático específicamente para pagar el peaje. Con tarifas que han aumentado considerablemente este verano de 2026, el volumen de billetes necesarios no es menor, lo que suma un riesgo de inseguridad y una pérdida de tiempo injustificable.

Ver también: Ley de Tránsito 2026: qué pasará con el Carnet y la VTV en Provincia de Buenos Aires

El “delirio” de la falta de implementación

Lo que más enoja a los bonaerenses es que la tecnología ya está disponible y masificada. No estamos pidiendo tecnología de la NASA, sino un posnet o un código QR estático pegado en la ventanilla, algo que cualquier vendedor ambulante ya tiene en su puesto.

El reclamo se agrava cuando se notan las contradicciones del propio Estado provincial y sus herramientas financieras:

  • La paradoja de Cuenta DNI: La Provincia tiene una de las billeteras virtuales más exitosas del país. Hoy, un bonaerense puede usar la app del Banco Provincia para pagar impuestos, comprar carne con descuento e incluso hasta pagar en las agencias de Lotería.
  • La desconexión: Resulta insólito que el mismo Estado que te permite apostar a la Quiniela utilizando Cuenta DNI, no habilite esa misma herramienta (u otras billeteras privadas) para levantar una barrera en sus propias rutas. La infraestructura digital está, pero la decisión política de conectarla a las cabinas brilla por su ausencia.

Ver también: Cambios en la VTV 2026: quiénes no pagan el trámite y cómo pedir la exención en Provincia y CABA

¿Por qué no aceptan tarjeta ni QR todavía?

Si investigamos las razones detrás de esta negativa a modernizar la “ventanilla manual”, aparecen dos grandes hipótesis, aunque ninguna termina de convencer al usuario que espera en la fila bajo el sol:

  1. La excusa de la demora: Las concesionarias suelen argumentar que el cobro con QR o tarjeta demora unos segundos más que el efectivo y genera congestión. Falso. Cualquiera que haya esperado a que el peajista busque cambio de un billete de alta denominación, o a que cuente monedas, sabe que el efectivo no es garantía de velocidad. Un “bip” de tarjeta es instantáneo.
  2. La estrategia del TelePASE forzoso: Posiblemente el objetivo real sea incomodar al usuario del efectivo para forzar la migración al Tag. Si se facilita el pago manual con QR, el conductor ocasional pierde el incentivo de adherirse al débito automático.

El Tag: Una tecnología que “hace agua”

TelePASE

La solución que ofrece AUBASA es el TelePASE. Pero en una era donde la inteligencia artificial reconoce rostros y patentes en milisegundos, depender de una etiqueta física pegada en el vidrio parece una tecnología de los años 90. Y para los usuarios bonaerenses, conseguirla, activarla o reponerla es una verdadera carrera de obstáculos.

El primer problema del sistema actual es físico: el Tag no es virtual, es un objeto que hay que comprar y pegar. Y como tal, tiene problemas de logística que indignan a los conductores del interior:

  • Puntos de venta escasos: A diferencia de una tarjeta SUBE, el TelePASE no se consigue en cualquier kiosco. En muchas ciudades del interior bonaerense, no hay puntos de retiro inmediato.
  • La espera del correo: Si lo pedís online, la “inmediatez” desaparece. Tenés que esperar días (o semanas, dependiendo del servicio postal) a que te llegue el sobre a tu casa. Mientras tanto: a la fila de efectivo.
  • Cambiar el auto es un castigo: Si vendés tu auto y comprás otro, o si tenés que cambiar el parabrisas por una rotura, el sistema te deja a pie. El Tag no es transferible. Tenés que dar de baja uno, pedir el otro y volver a esperar los tiempos de envío. En ese “limbo” de días sin sticker, AUBASA te obliga a volver al efectivo, sin importar que seas un usuario registrado hace años.

La Provincia de Buenos Aires no solo debe eliminar el efectivo de las cabinas; debe saltar la etapa del Tag y pasar directamente a la lectura de patentes (LPR). Seguir dependiendo de un envío postal para poder pagar un peaje es un anacronismo que los usuarios ya no están dispuestos a tolerar.

Ver también: Chau al “impuestazo”: Proponen reformar las patentes y que dejen de depender del valor de tu auto

¿Recaudación u opacidad? La duda de los usuarios

Ante la falta de explicaciones lógicas sobre por qué no se instala un simple posnet, en las redes sociales y en las filas de peaje crece una pregunta incómoda: ¿El objetivo es también mantener la “caja chica” del efectivo?

Si bien AUBASA es una empresa estatal y sus cuentas deberían ser públicas, la persistencia del papel moneda genera suspicacias inevitables entre los contribuyentes:

  • Menos registros: A diferencia de un pago con tarjeta, que deja una huella digital imborrable y fiscalizable al instante, el camino del efectivo es más difícil de trazar.
  • La sospecha de la “caja”: Muchos usuarios se preguntan si este sistema obsoleto no busca, intencionalmente o no, mantener un flujo de dinero físico con menores controles, alimentando la histórica desconfianza argentina sobre la transparencia en la recaudación.
  • Costo operativo: Paradójicamente, para una empresa moderna, manejar efectivo es más caro (transportadora de caudales, conteo, seguridad) que procesar pagos digitales. Que la Provincia elija el método más costoso y menos transparente solo alimenta las teorías sobre la ineficiencia o la falta de voluntad política.

Lo que reclaman los usuarios hoy

La realidad es que no todos son viajeros frecuentes. El turista que va a la Costa una vez al año, o quien viaja por una urgencia, no debería ser castigado por no tener un sticker pegado en el parabrisas.

¿Qué falta para que se implemente?

  • Decisión política: Dejar de ver el cobro manual digital como un enemigo del TelePASE y verlo como un servicio básico al cliente.
  • Conectividad en cabinas: Inversión mínima en redes para validar los pagos en tiempo real.

A febrero de 2026, la respuesta oficial sigue siendo el silencio. Mientras tanto, los bonaerenses siguen frenando en los peajes más costosos del país, bajando la ventanilla y entregando billetes de papel, preguntándose cuándo la Provincia decidirá finalmente entrar al Siglo XXI.

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