El inicio del ciclo lectivo 2026 trajo un cambio rotundo en las aulas bonaerenses. Desde este lunes 2 de marzo, entró en plena vigencia la Ley N° 15.534, que restringe el uso de teléfonos celulares y dispositivos con pantalla en todas las escuelas primarias, tanto de gestión estatal como privada, del territorio provincial. La medida, que alcanza a más de 1,5 millones de estudiantes, busca combatir la distracción digital, mejorar los índices de lectocomprensión y fomentar la socialización cara a cara durante los recreos.
La normativa, sancionada a finales de 2025, responde a una demanda creciente de docentes y especialistas ante el deterioro de la atención y el aumento de casos de ciberbullying originados en el ámbito escolar.
Cómo funciona la restricción: las reglas para alumnos y familias
La premisa de la ley es clara: el dispositivo debe estar “fuera de la vista”. A diferencia de regulaciones anteriores que permitían el uso libre fuera del aula, la nueva disposición extiende la prohibición a toda la jornada educativa.
- Apagados y guardados: Los alumnos pueden llevar el celular a la escuela (por razones de seguridad en el trayecto casa-escuela), pero el dispositivo debe permanecer apagado y guardado en la mochila desde el ingreso hasta la salida del establecimiento.
- Prohibición en recreos: Los patios ya no serán espacios de pantallas. La ley prohíbe el uso de celulares durante los intervalos, buscando que los niños recuperen los juegos tradicionales y el diálogo presencial.
- Excepción pedagógica: El único caso en el que se permite el uso de pantallas es bajo la autorización explícita del docente y con un fin didáctico específico y planificado dentro del proyecto institucional.
Por qué se tomó la medida: fundamentos de salud y aprendizaje
El proyecto, impulsado por los legisladores Emmanuel Santalla y Lorena Mandagarán, se basó en informes técnicos que alertan sobre el impacto del uso excesivo de pantallas en la infancia. Entre los principales motivos que sustentan la ley se destacan:
- Recuperación de la atención: Estudios psicopedagógicos indican que un estudiante puede tardar entre 10 y 15 minutos en recuperar la concentración profunda tras ser interrumpido por una notificación.
- Impacto en la salud física: El uso prolongado se asocia con problemas de postura, tensión muscular, sedentarismo y trastornos oculares en niños cada vez más pequeños.
- Salud mental y vínculos: Se busca reducir la ansiedad y el estrés que generan las redes sociales, además de frenar la tendencia al aislamiento que se observaba en los tiempos de descanso escolar.
El rol de las escuelas y la adaptación de los padres
La Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE) delegó en cada institución la organización de los protocolos de custodia. Algunas escuelas han optado por instalar “estaciones de resguardo” o cajas numeradas donde los alumnos que deben portar el teléfono por seguridad lo entregan al entrar y lo retiran al salir.
Para las familias, el desafío es la comunicación de emergencia. Las autoridades educativas recordaron que, ante cualquier imprevisto, la vía de contacto sigue siendo el teléfono de la institución o el cuaderno de comunicaciones, como ocurría históricamente. Se solicita a los padres no llamar ni enviar mensajes a los celulares de sus hijos durante el horario escolar, ya que esto compromete el cumplimiento de la norma y la disciplina en el aula.
Buenos Aires se suma a la tendencia nacional y global
Con esta ley, Buenos Aires se convierte en la cuarta jurisdicción argentina en regular las pantallas, sumándose a la Ciudad de Buenos Aires (CABA), Neuquén y Salta. A nivel internacional, la medida alinea a la provincia con países como Francia, Brasil y Noruega, que ya han reportado mejoras en la convivencia escolar tras la implementación de restricciones similares.
En el nivel secundario, si bien el uso no está prohibido por ley de la misma manera que en primaria, la DGCyE promueve que cada escuela secundaria dicte sus propios Acuerdos Institucionales de Convivencia (AIC) para limitar el uso de dispositivos únicamente a lo estrictamente académico.
















