Cae un 46% la natalidad en el país y advierten que quedan solo 10 años para adaptar la economía

Una transformación silenciosa pero irreversible ya comenzó en el país y amenaza con cambiar de manera radical la vida cotidiana en la próxima década.

Especialistas advierten que la ventana de oportunidad para adaptar el sistema económico y social se agota rápidamente.

Caída histórica del 46% en los nacimientos

La velocidad del cambio demográfico se refleja con fuerza en las estadísticas oficiales de natalidad registradas durante el último decenio.

En 2015 se registraron 770.040 nacidos vivos, mientras que en 2024 la cifra se redujo a 413.135 nacimientos.

Esta diferencia representa 357 mil nacimientos menos por año, ubica la tasa de fecundidad en 1,2 hijos por mujer y acelera de forma directa el envejecimiento poblacional.

La ventana de 10 años y el fin del bono demográfico

El país cuenta con una ventana limitada de aproximadamente 10 años de impulso demográfico antes de que la población en edad de trabajar deje de crecer.

Este fenómeno marca el agotamiento progresivo del primer dividendo demográfico, etapa donde la mayor proporción de trabajadores impulsó el PBI por habitante.

Al reducirse la cantidad de jóvenes e incrementarse la de adultos mayores, la estructura etaria deja de impulsar el crecimiento económico y puede transformarse en un freno.

El reto del segundo dividendo: inversión y productividad

Frente al agotamiento de la oferta laboral tradicional, economistas sostienen que el único camino es generar un segundo dividendo demográfico.

Esto requiere derivar recursos actuales a la inversión, la tecnología y la capacitación, aumentando la productividad de cada trabajador.

Sumado a ello, se plantea la necesidad de fomentar el empleo femenino, extender la vida laboral activa y adaptar las reglas del mercado de trabajo.

Nuevas demandas para la salud, la educación y las jubilaciones

El aumento sostenido de la longevidad exige reestructurar por completo los sistemas de protección social, previsionales y de salud.

Sociedades científicas como SAMeR remarcan la importancia de integrar la orientación de la fertilidad y la planificación reproductiva en los controles médicos habituales.

A su vez, expertos señalan la urgencia de desarrollar una resiliencia demográfica para reorganizar los esquemas de trabajo, aprendizaje y ahorro a lo largo de vidas que superarán los 90 años.

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