Un inesperado cruce de agendas generó un fuerte estallido entre las organizaciones sociales y las autoridades porteñas. La confirmación de un evento internacional de máxima escala dejó en suspenso la realización de una de las movilizaciones más concurridas del país.
El motivo del bloqueo: veda de actos públicos por la visita papal
El Gobierno porteño dispuso mediante resolución que no autorizará concentraciones masivas entre el 6 y el 13 de noviembre, argumentando razones operativas y de seguridad.
La medida obedece a la llegada del papa León XIV a la Argentina, un operativo que desplegará un estricto control logístico en toda la zona céntrica.
La postura de la comisión: fecha ratificada e inamovible
Pese a la prohibición, la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo (COMO) rechazó la suspensión y mantuvo la convocatoria firme para el sábado 7 de noviembre.
Las más de 60 agrupaciones explicaron que miles de activistas de todo el país ya compraron pasajes y reservas, por lo que un cambio a esta altura provocaría un daño económico irreparable.
La alternativa oficial y las complicaciones de calendario
Desde la Ciudad propusieron trasladar la marcha al sábado 21 de noviembre, descartando de plano el sábado 14 por la realización de La Noche de los Museos.
No obstante, las autoridades advirtieron que, de realizarse el 7 de noviembre, la marcha no contará con escenario, seguridad, cortes de tránsito ni servicios de higiene provistos por el Estado.
Debate interno en la comunidad y negociaciones estancadas
La resolución oficial abrió una intensa discusión interna entre quienes exigen marchar a toda costa y quienes sugieren prudencia para no perder visibilidad mediática ni arriesgar la seguridad.
Actualmente las conversaciones entre ambas partes se encuentran estancadas, por lo que se evalúa la intervención de la Defensoría del Pueblo para destrabar el conflicto.
