La preocupación económica de las familias argentinas atravesó un cambio de eje en los últimos meses. Aunque la inflación mostró cierta desaceleración, los salarios insuficientes (63,1%) y el miedo al desempleo (61%) se transformaron en las principales alertas del día a día.
El impacto directo en el bolsillo: crisis personal y endeudamiento
El 55,9% de los consultados por la Universidad de Buenos Aires reconoció atravesar una crisis económica personal vinculada directamente con deudas o ingresos que no alcanzan.
Dentro del universo de personas con compromisos financieros, un alarmante 57% admitió que debió endeudarse para comprar alimentos y cubrir gastos cotidianos básicos.
Servicios e impuestos: las otras causas para pedir crédito
La presión sobre la economía familiar se extenderá más allá de la canasta básica durante la segunda mitad del año.
Un 33% recurrió a deudas para abonar servicios, impuestos, expensas o alquileres, mientras que un 30% debió financiarse para cancelar compromisos previos, generando una cadena de endeudamiento.
Salud mental en riesgo: angustia, cansancio e incertidumbre
El desgaste financiero repercute sin escalas en la salud psíquica de la población: 9 de cada 10 encuestados le asignaron alta importancia a los problemas económicos en su bienestar mental.
Entre los principales estados emocionales detectados por el informe, lideraron la incertidumbre (43%), la angustia (40%), el hartazgo (33%) y el temor al futuro (30%).
Expectativas y proyección hacia el próximo año
Las perspectivas de recuperación a corto plazo se mantienen cautas entre los hogares relevados entre el 4 y el 11 de septiembre de 2026.
Un 53% consideró que el escenario económico no mejorará durante el próximo año, mientras que el 45% se declaró directamente pesimista sobre su situación financiera personal para los próximos doce meses.
