La deuda golpea a los más jóvenes: casi 4 de cada 10 que pidieron crédito ya están en mora

El crédito desde el celular creció con fuerza, pero una cifra encendió las alarmas: el atraso afecta especialmente a los menores de 25 años.

La deuda entre los jóvenes de la Argentina alcanzó un nivel que encendió señales de alerta: el 37,6% de los menores de 25 años que tomó crédito presenta atrasos. Detrás del porcentaje hay una combinación de ingresos insuficientes, préstamos obtenidos en pocos minutos y tasas que vuelven difícil salir de la rueda.

El dato no significa que cuatro de cada diez jóvenes de todo el país estén endeudados, sino que casi cuatro de cada diez dentro del grupo de menores de 25 que accedió a financiamiento registra mora. La precisión es importante para entender la dimensión real del problema.

La presión financiera atraviesa a distintas edades y tipos de deuda. En ese contexto, una de las alternativas recientes fue la baja de tasas del Banco Nación para refinanciar tarjetas y préstamos, aunque cada persona debe revisar si una propuesta reduce efectivamente el costo total.

Deuda de los jóvenes: qué dicen los números

Un relevamiento del Centro de Estudios de la Ciudad basado en información del Banco Central indicó que más de cinco millones de personas presentan atrasos. Otras estimaciones que toman como referencia demoras superiores a 90 días ubican el universo cerca de los seis millones.

IndicadorDato informado
Menores de 25 con crédito y en mora37,6%
Personas con pagos atrasadosMás de 5 millones
Mora en préstamos a hogares en junio de 202612,8%
Usuarios de préstamos fintechDe unos 500.000 a cerca de 10 millones

El salto de los créditos digitales explica una parte del fenómeno. Las aplicaciones permiten completar una solicitud sin ir a una sucursal y suelen aceptar perfiles que no consiguen financiamiento bancario tradicional. Esa velocidad resuelve una urgencia, pero puede ocultar el costo real cuando la decisión se toma sin comparar.

Por qué las aplicaciones de préstamos crecieron tanto

La pérdida de poder adquisitivo empujó a muchas familias a financiar alimentos, servicios o gastos cotidianos. A diferencia de un préstamo para comprar un bien durable, estas deudas se utilizan para cubrir el mes y deben pagarse con un ingreso que ya estaba comprometido.

Las fintech ocupan un lugar cada vez mayor porque ofrecen acreditación inmediata, pocos requisitos y una experiencia sencilla desde el celular. El problema aparece cuando la tasa, las comisiones y los seguros elevan considerablemente el costo financiero total.

En ejemplos relevados por agencias internacionales, algunas aplicaciones mostraban tasas anuales del 131% o incluso del 170%. La cifra exacta varía según el perfil, la empresa, el plazo y el momento de la consulta, pero permite ver por qué una cuota aparentemente pequeña puede transformarse en un compromiso difícil de sostener.

El riesgo de pedir otro préstamo para pagar el anterior

Cuando llega el vencimiento y no alcanza el dinero, una salida frecuente es solicitar un nuevo crédito. Esa operación puede dar alivio por algunos días, pero también crea una cadena en la que cada préstamo nuevo incorpora intereses y deja menos ingreso disponible para el mes siguiente.

La mora, además, puede afectar el acceso futuro a productos financieros y encarecer las ofertas disponibles. Por eso conviene actuar antes de dejar acumular vencimientos: contactar a la entidad, pedir el detalle de capital e intereses y consultar si existe un plan de refinanciación con una cuota que realmente pueda pagarse.

Cómo revisar una deuda y evitar costos ocultos

El primer paso es reunir todos los compromisos en una sola lista. No alcanza con mirar el valor de la cuota: hay que considerar cuánto se terminará devolviendo y durante cuántos meses. Estas acciones ayudan a ordenar el panorama:

  • Consultar la Central de Deudores del Banco Central con CUIT o CUIL.
  • Anotar entidad, saldo, vencimiento, cantidad de cuotas y tasa de cada obligación.
  • Comparar el Costo Financiero Total, que incluye intereses, comisiones, impuestos y seguros.
  • Pedir una propuesta escrita antes de aceptar una refinanciación.
  • Evitar entregar claves, códigos de verificación o acceso remoto al teléfono.
  • Desconfiar de quienes exigen un pago anticipado para liberar un supuesto préstamo.

Si una cuota ya supera la capacidad mensual de pago, postergar el contacto suele empeorar el escenario. Una refinanciación puede servir cuando reduce el costo o extiende el plazo de forma sostenible; no necesariamente es conveniente si solo desplaza el vencimiento y agrega cargos.

Una brecha generacional que preocupa

Los jóvenes suelen tener ingresos más inestables, menos ahorros y un historial financiero corto. Al mismo tiempo, son quienes manejan con mayor naturalidad las billeteras digitales y reciben ofertas constantes dentro de las aplicaciones. Esa combinación facilita el acceso, pero aumenta la exposición a decisiones impulsivas.

La inclusión financiera amplió herramientas para personas que estaban fuera de los bancos, aunque el crecimiento de la mora muestra que el acceso necesita información clara y evaluaciones responsables. La facilidad para tocar un botón no reduce la obligación futura ni reemplaza la lectura de las condiciones.

Los datos fueron difundidos a partir de registros del sistema financiero y relevamientos citados por Associated Press y Reuters. Para verificar la situación personal siempre debe utilizarse el sitio oficial del Banco Central y no enlaces recibidos por mensajes.

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