La escena en las puertas de los jardines e instituciones educativas es solo la cara visible de un fenómeno profundo. La maternidad se está postergando y las familias tienen cada vez menos hijos, marcando una caída sin precedentes en la tasa de nacimientos del país.
La caída histórica: un desplome del 48% en diez años
En 1990, la fecundidad nacional promediaba 3 hijos por mujer, cifra que descendió a 2,4 en 2014 y perforó el reemplazo generacional (2,1) en 2017.
Para 2024, la cifra se desplomó a solo 1,2 hijos por mujer, registrando un desplome cercano al 48% en la última década.
Maternidad joven en mínimos y avance de la edad promedio
En 2001, el 41,2% de las jóvenes de entre 20 y 24 años ya eran madres, número que se mantuvo estable hasta 2010 (41,3%).
Sin embargo, las mediciones más recientes muestran que apenas el 31,2% es madre antes de los 25 años, producto de la inserción laboral, la extensión de la juventud y el uso de técnicas como la criopreservación de óvulos.
Prevención, educación sexual y reducción del embarazo adolescente
Parte de este descenso responde al mayor acceso a la información y herramientas para planificar la maternidad.
La aplicación de la Educación Sexual Integral (ESI) y programas de prevención lograron reducir en un 50% los embarazos no planificados en adolescentes.
El impacto directo en sanidad, educación y sistema previsional
El desplome en la natalidad ya golpea las matrículas escolares, genera una baja de más del 40% en servicios de neonatología y reduce los partos hospitalarios hasta un 35%.
A mediano plazo, la contracción demográfica impactará en el sistema jubilatorio por haber menos trabajadores activos y en una demanda comercial que migrará progresivamente hacia los adultos mayores.
