En una semana de máxima tensión política y sindical, la Confederación General del Trabajo (CGT) ha redefinido su estrategia frente a la inminente sanción de la reforma laboral en la Cámara Alta. Tras una reunión de su “mesa chica” en la sede de UPCN, la cúpula sindical decidió no movilizarse este viernes 27 de febrero, día en que se espera que el Senado convierta el proyecto en ley, y apostar todas sus fichas a una demostración de fuerza el próximo lunes frente al Palacio de Justicia.
El giro estratégico: de la calle a los tribunales
La decisión de la central obrera marca un cambio de ritmo en el conflicto. Mientras los sectores más duros del sindicalismo, como el Frente de Sindicatos Unidos y las CTA, presionaban por un paro nacional o una movilización masiva al Congreso para el viernes, el sector dialoguista de la CGT impuso su postura. La lógica es pragmática: dan por descontado que el oficialismo cuenta con los votos necesarios (incluyendo el apoyo de algunos senadores peronistas) para aprobar la ley.
Ante este escenario, la CGT busca evitar un desgaste prematuro y concentrar sus recursos en la “batalla legal“. El lunes 2 de marzo, los principales dirigentes acompañarán una presentación formal ante la Corte Suprema de Justicia para reclamar la inconstitucionalidad de los artículos más polémicos de la reforma.
Los puntos de la discordia: ¿Qué se impugnará el lunes?
La presentación judicial de la CGT no atacará la ley en su totalidad, sino aquellos puntos que consideran violatorios de derechos constitucionales y tratados internacionales de la OIT:
- Traspaso del fuero laboral: El proyecto contempla pasar la Justicia del Trabajo a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, una medida que los gremios ven como un intento de “licuar” la doctrina protectora del trabajador.
- Fondo de Cese Laboral: La sustitución de las indemnizaciones tradicionales por un sistema de capitalización similar al de la construcción.
- Figura del “colaborador”: La creación de un régimen que permite a trabajadores independientes contar con hasta tres colaboradores, lo que la CGT califica como “fraude laboral legalizado”.
- Esencialidad ampliada: La obligación de mantener guardias mínimas del 75% en una amplia gama de sectores, limitando fácticamente el derecho a huelga.
¿Qué pasará el viernes?
Aunque la CGT no convocará oficialmente, el viernes no será un día tranquilo. Diversas organizaciones sociales, gremios estatales como ATE y sectores de izquierda ya confirmaron que mantendrán vigilias y concentraciones en las inmediaciones del Congreso mientras se desarrolle la sesión.
Por su parte, el Gobierno nacional espera que la ley sea sancionada antes de la apertura de sesiones ordinarias del domingo 1 de marzo, permitiendo que el presidente Javier Milei anuncie la “modernización laboral” como su mayor logro legislativo del verano.
Qué significa esto para el trabajador
Para el empleado promedio, la sanción del viernes significará un cambio en las reglas de juego a partir de su publicación en el Boletín Oficial. Sin embargo, la movilización del lunes y la posterior judicialización podrían dejar muchos artículos “en suspenso” mediante medidas cautelares, creando un periodo de incertidumbre legal hasta que la Corte Suprema tome una decisión definitiva.














