Reforma laboral 2026: ¿Qué cambia para monotributistas, freelancers y trabajadores de apps?

La Argentina transita un cambio de paradigma en su legislación laboral. Con la entrada en vigencia de las nuevas normativas y el debate parlamentario de febrero de 2026, el Gobierno ha puesto el foco en la “modernización del trabajo independiente”. Esta reforma no solo busca flexibilizar las contrataciones, sino formalizar a miles de trabajadores que operaban en grises legales, desde el diseñador que exporta servicios hasta el repartidor que recorre la ciudad.

El eje central de esta transformación es el reconocimiento de nuevas figuras laborales que rompen con el esquema tradicional de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), adaptándose a la economía digital y al emprendedurismo actual.

Trabajadores independientes con colaboradores: el fin de la relación de dependencia presunta

Una de las modificaciones más disruptivas es la consolidación de la figura del trabajador independiente con colaboradores. A través del Padrón de Trabajadores Independientes con Colaboradores (PADIC), un monotributista o autónomo ahora puede contar con hasta tres colaboradores independientes para llevar adelante un emprendimiento productivo.

Lo relevante de este cambio es que la ley aclara explícitamente que este vínculo no implica relación de dependencia. Tanto el emprendedor como sus colaboradores deben estar inscriptos en el Monotributo, y la relación se basa en un contrato de prestación de servicios. Esto elimina el riesgo de juicios laborales por “empleo encubierto” para pequeños negocios, permitiendo que peluquerías, estudios de diseño o pequeños comercios escalen sin la estructura de costos de un empleado formal tradicional.

Trabajadores de Apps: “Repartidores independientes” con marco legal

Para quienes trabajan en plataformas como Rappi, PedidosYa o Uber, la reforma introduce un capítulo específico que los define como “repartidores independientes”. Este marco legal busca dar previsibilidad a una actividad que creció exponencialmente en la informalidad.

Puntos clave para el trabajador de apps en 2026:

  • Libertad de conexión: Se garantiza por ley que el trabajador puede conectarse y desconectarse sin exigencias de periodicidad mínima ni sanciones por rechazar pedidos.
  • Seguros obligatorios: Las plataformas deben contratar seguros de accidentes personales para los repartidores durante el tiempo de prestación del servicio, sin que esto signifique reconocer un vínculo laboral.
  • Derecho a réplica ante bloqueos: Las apps están obligadas a explicar los motivos de un bloqueo y permitir que el trabajador ejerza su defensa.
  • Propinas íntegras: Se establece que el 100% de las propinas digitales deben llegar al trabajador, prohibiendo cualquier descuento por parte de la empresa.

Freelancers y Profesionales: Matrícula y flexibilidad

Para los freelancers y profesionales liberales, la reforma trae dos noticias de alto impacto:

  • Desregulación de la matrícula: Se ha avanzado en un proyecto para que la matriculación en colegios profesionales deje de ser obligatoria a nivel nacional, salvo que leyes provinciales específicas lo exijan. Esto busca reducir los costos de entrada al ejercicio profesional.
  • Exclusión de la LCT: La nueva normativa refuerza que las contrataciones de obras o servicios (típicas de un freelancer) quedan fuera de la Ley de Contrato de Trabajo, siempre que se cumplan las formalidades fiscales. Esto da seguridad jurídica a las empresas que contratan profesionales externos para proyectos puntuales.

El nuevo Monotributo 2026 como eje del sistema

Para que todo este esquema funcione, el Monotributo ha sido rediseñado en febrero de 2026 con escalas más altas y una simplificación de parámetros. El objetivo es que el “salto” al régimen general (Responsable Inscripto) no sea un abismo fiscal. Se han eliminado parámetros como el consumo eléctrico o la superficie del local para ciertas categorías, priorizando únicamente la facturación real.

Este ecosistema laboral busca que el trabajador independiente deje de ser un “informal” y pase a ser un prestador con derechos claros, pero sin las cargas de una estructura salarial que, según el Gobierno, asfixiaba el crecimiento de los pequeños emprendedores.

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