El ensanchamiento de la Ruta 226 entre Balcarce y Tandil, una obra reclamada durante años por vecinos, transportistas y productores, volvió a quedar en el centro de la agenda vial del sudeste de la Provincia de Buenos Aires. El intendente de Balcarce, Esteban Reino, aseguró que el proyecto será retomado y que los trabajos comenzarían en el corto plazo.
No se trata de la construcción de una autovía de dos carriles por mano. La intervención anunciada apunta a transformar los 104 kilómetros que separan ambos accesos en una ruta segura, con sectores especialmente diseñados para adelantar camiones y vehículos lentos sin invadir el carril contrario.
Qué incluye el ensanchamiento de la Ruta 226
El esquema prevé incorporar un tercer carril de sobrepaso cada siete o diez kilómetros. Esos carriles se distribuirían de manera alternada para que los conductores de cada sentido cuenten, en distintos puntos del recorrido, con una zona habilitada para realizar la maniobra.
Además, el proyecto contempla banquinas pavimentadas, carriles de circulación más anchos y mejoras generales sobre la infraestructura. También se anticipó la instalación de radares para controlar la velocidad en un tramo atravesado diariamente por autos particulares, micros, maquinaria y transporte de cargas.
La diferencia con una autovía es importante. No habrá dos calzadas separadas durante todo el trayecto, sino una calzada principal que irá sumando carriles adicionales en puntos determinados. El objetivo es reducir una de las situaciones más riesgosas de la ruta: los sobrepasos largos detrás de camiones, especialmente en horarios de alto tránsito, con lluvia o durante la noche.
La obra que había quedado frenada vuelve a escena
La transformación del corredor no es una idea nueva. Había sido incluida en 2018 dentro del programa de Participación Público Privada, que proyectaba intervenciones sobre miles de kilómetros de rutas nacionales. Sin embargo, los contratos perdieron financiamiento y el plan no llegó a ejecutarse.
Ahora el anuncio aparece en un escenario diferente. Desde el 1 de julio, la empresa Corresur asumió la operación y el mantenimiento de las rutas nacionales 3, 205 y 226, además de las autopistas Riccheri, Jorge Newbery y Ezeiza-Cañuelas. El tramo concesionado reúne más de 1.300 kilómetros y forma parte de la Red Federal de Concesiones de Vialidad Nacional.
La concesionaria ya desplegó personal y maquinaria sobre la Ruta 226. Los primeros trabajos informados estuvieron vinculados con reparación de banquinas, sellado de fisuras, señalización y recuperación de sectores deteriorados. También instaló plantas asfálticas en Balcarce y Tandil, dos puntos estratégicos para abastecer las intervenciones previstas en el corredor.
Ese mantenimiento inicial, sin embargo, no debe confundirse con el ensanchamiento anunciado. La construcción de los nuevos carriles requiere una obra de mayor escala, movimientos de suelo, ampliación de la zona pavimentada y un cronograma específico para cada sector.
Cuándo comenzaría la obra entre Balcarce y Tandil
Reino sostuvo que el inicio es una cuestión de poco tiempo y señaló que la empresa ya trabaja desde un obrador municipal. El jefe comunal vinculó la reactivación con las gestiones realizadas ante el Gobierno nacional y con conversaciones mantenidas con el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
Pese a esa confirmación política, todavía no se publicó una fecha concreta de comienzo. Tampoco se difundieron el plazo total de ejecución, el presupuesto, la ubicación exacta de cada carril de sobrepaso ni el esquema de desvíos que se aplicará mientras avancen las tareas.
Hasta que esos detalles sean incorporados a un cronograma oficial, no puede determinarse si el ensanchamiento se ejecutará de manera simultánea en distintos frentes o si avanzará por etapas. La información de servicios, peajes y novedades del corredor puede consultarse en el sitio oficial de Corresur.
Por qué la Ruta 226 es estratégica para la región
El tramo une dos de los principales centros urbanos y turísticos del sistema serrano bonaerense. También funciona como conexión entre Mar del Plata, Balcarce, Tandil, Azul, Olavarría y el centro del país, por lo que concentra tránsito local y viajes de larga distancia.
Para Balcarce, la ruta es una salida central para la producción agropecuaria e industrial. Para Tandil, es uno de los accesos más utilizados por turistas, estudiantes, trabajadores y transportistas. Esa combinación de velocidades, tamaños de vehículos y motivos de viaje vuelve especialmente delicadas las maniobras de adelantamiento.
La incorporación de terceras trochas podría ordenar esas maniobras, aunque no eliminará la necesidad de respetar velocidades, señalización y distancias. Los nuevos radares anticipados por el Municipio serán otro componente sensible: aún no se informó dónde se colocarán ni desde cuándo comenzarán a fiscalizar.
La expectativa está puesta ahora en el paso que falta para convertir el anuncio en una obra verificable: la presentación del proyecto ejecutivo y del calendario de trabajos. Esos documentos permitirán conocer qué sectores serán intervenidos primero y cómo afectará la circulación diaria entre Balcarce y Tandil.
