Buscan reactivar un histórico tren bonaerense después de más de 20 años

Un histórico corredor ferroviario del sudeste de la provincia de Buenos Aires podría volver a cobrar protagonismo después de más de dos décadas, a partir de una iniciativa impulsada por intendentes de la región para recuperar el transporte de cargas hacia Puerto Quequén.

El proyecto contempla el corredor que vincula Ayacucho, Tandil, Balcarce, Lobería y Quequén, y busca que el ramal sea incorporado al nuevo esquema de concesiones ferroviarias que prepara el Gobierno nacional.

La iniciativa fue planteada ante la Secretaría de Transporte de la Nación por los intendentes Emilio Cordonnier, de Ayacucho; Miguel Lunghi, de Tandil; Esteban Reino, de Balcarce; y Pablo Barrena, de Lobería, quienes consideran que la actual reorganización del sistema ferroviario representa una oportunidad para recuperar una infraestructura estratégica para toda la región.

El objetivo principal, al menos en esta etapa, no es recuperar el servicio de pasajeros sino rehabilitar el transporte ferroviario de cargas, fundamentalmente para conectar la producción del sudeste bonaerense con Puerto Quequén.

La propuesta adquiere especial relevancia por el enorme movimiento que registra actualmente esa terminal marítima. Durante 2025, Puerto Quequén movilizó más de 9 millones de toneladas, alcanzando un récord histórico. Sin embargo, prácticamente toda esa producción llegó hasta las terminales mediante transporte automotor: durante ese año ingresaron 281.824 camiones y ningún vagón ferroviario.

La recuperación del ferrocarril permitiría, según quienes impulsan el proyecto, reducir costos logísticos, disminuir la presión del transporte pesado sobre las rutas bonaerenses y ofrecer una nueva alternativa para trasladar grandes volúmenes de producción agroindustrial.

Un tren que lleva más de dos décadas fuera de servicio

La historia ferroviaria de la región se remonta a fines del siglo XIX. El tren llegó a Quequén en 1892 y a Necochea en 1894. Sin embargo, el servicio hacia Necochea quedó interrumpido en diciembre de 1968 debido a problemas estructurales en el puente ferroviario sobre el río Quequén.

Los trenes continuaron llegando durante décadas hasta Quequén, pero el servicio terminó desapareciendo y desde 2003 el puerto permanece sin una conexión ferroviaria operativa regular, profundizando su dependencia del transporte por camión.

Ahora, el vencimiento de la concesión de Ferrosur Roca abrió una ventana para que los municipios reclamen que la recuperación del corredor quede contemplada dentro de los nuevos pliegos.

El intendente de Lobería, Pablo Barrena, explicó que consideran este momento como una oportunidad para reclamar al Estado nacional que quien resulte nuevo concesionario realice las inversiones necesarias para volver a poner en condiciones y utilizar el ramal.

La conexión con Vaca Muerta

Pero detrás de la iniciativa aparece además un factor que podría darle una dimensión mucho mayor al proyecto: el crecimiento de Vaca Muerta y la necesidad de ampliar la infraestructura ferroviaria y portuaria vinculada al desarrollo energético.

El Gobierno nacional viene avanzando en una reorganización de las concesiones ferroviarias mientras diferentes proyectos buscan fortalecer el transporte de cargas desde las zonas productivas hacia los puertos.

En ese escenario, Puerto Quequén comenzó también a posicionarse como alternativa logística. Durante este año ya recibió equipamiento de grandes dimensiones destinado al proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que luego continuó viaje hacia Río Negro.

La eventual recuperación del corredor ferroviario permitiría entonces no solamente fortalecer la salida de la producción agrícola del sudeste bonaerense, sino también integrar a Puerto Quequén dentro de una red logística de mayor alcance.

Por ahora, el regreso del tren no tiene fecha confirmada y dependerá de las decisiones que adopte el Gobierno nacional en el nuevo esquema de concesiones y de las inversiones necesarias para recuperar vías e infraestructura que llevan años sin utilización regular.

Sin embargo, después de más de dos décadas, la posibilidad volvió formalmente a la agenda y municipios como Ayacucho, Tandil, Balcarce y Lobería buscan aprovechar la oportunidad para que el ferrocarril vuelva a llegar a uno de los principales puertos de la provincia de Buenos Aires.

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