La discusión por los salarios municipales volvió a encenderse en una localidad del conurbano bonaerense. Los trabajadores realizaron un paro y una concentración para reclamar una reapertura de la negociación, además de cambios laborales que van más allá del sueldo mensual.
El conflicto se da en Ituzaingó y tiene un dato que explica la tensión: según ATE Provincia de Buenos Aires, los municipales llevan más de diez meses sin una paritaria.
La protesta no cerró el diálogo. Después de la medida de fuerza quedó planteada una nueva reunión para intentar acercar posiciones.
Qué reclaman los trabajadores municipales de Ituzaingó
La movilización se realizó hacia la Plaza San Martín y estuvo acompañada por representantes de ATE bonaerense. El planteo principal es salarial, pero la lista de pedidos incluye varios puntos:
- un aumento con efecto retroactivo a enero;
- recategorizaciones;
- pases a planta permanente;
- la elaboración de un Convenio Colectivo de Trabajo.
El reclamo aparece mientras en la administración provincial también sigue abierta la expectativa por nuevas negociaciones. Para comparar ambos escenarios, puede verse cómo quedó el último aumento de los estatales bonaerenses y qué se esperaba para septiembre.
La reunión que puede destrabar el conflicto
ATE informó que, después de la protesta, se acordó realizar una reunión diez días más tarde con el objetivo de buscar una salida. El sindicato no dio por cerrado el conflicto y sostuvo que espera discutir tanto la recomposición salarial como las condiciones de carrera.
La situación municipal tiene una particularidad frente a la negociación de los estatales provinciales: cada municipio cuenta con su propia mesa, su presupuesto y sus acuerdos. Por eso, un aumento definido por la Provincia para la Ley 10.430 no se traslada automáticamente a los empleados municipales.

Por qué el reclamo retroactivo es uno de los puntos sensibles
El pedido de que cualquier mejora tenga efecto desde enero busca recuperar meses que, según el gremio, quedaron sin actualización por falta de negociación. Ese punto puede convertirse en uno de los más difíciles de acordar porque no implica solamente modificar el sueldo hacia adelante, sino reconocer diferencias sobre meses ya trabajados.
También están en discusión las recategorizaciones y los pases a planta, dos medidas que pueden cambiar la estabilidad y la estructura salarial más allá de un porcentaje puntual.
Qué sigue ahora
La próxima reunión será la instancia que permita saber si el municipio y los representantes gremiales logran avanzar hacia un nuevo acuerdo. Hasta entonces no hay un porcentaje confirmado ni una fecha de pago de eventuales diferencias retroactivas.
Para los trabajadores, la clave será si la negociación consigue resolver en un mismo entendimiento el aumento, las categorías y la estabilidad laboral. Si no hay acuerdo, el conflicto podría continuar con nuevas medidas gremiales.
