Último adiós al Indio Solari: una fila de más de 60 cuadras marca una despedida histórica

Miles de fanáticos llegaron a Avellaneda para darle el último adiós al músico. La magnitud de la convocatoria volvió a mostrar el peso popular de una figura única del rock argentino.

La despedida del Indio Solari se transformó este domingo en una de las postales más conmovedoras de la cultura popular argentina. Desde temprano, miles de fanáticos comenzaron a llegar a Villa Domínico, Avellaneda, para participar del velatorio público del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

La escena creció con el correr de las horas: camisetas ricoteras, banderas, flores, remeras negras y canciones que sonaron como un ritual colectivo. Según los reportes de la jornada, la fila para ingresar al Polideportivo José María Gatica llegó a superar las 65 cuadras, en una convocatoria que desbordó las previsiones iniciales.

Una multitud llegó a Avellaneda para despedir al Indio Solari

El velatorio estaba previsto para comenzar a las 11, pero ante la enorme cantidad de personas que aguardaban en las inmediaciones, la organización decidió abrir las puertas cerca de las 10. Para ese momento, la presencia de fanáticos ya ocupaba varias cuadras y obligaba a reforzar el operativo en la zona.

Con el paso de la mañana y el mediodía, la fila continuó extendiéndose por distintas arterias de Avellaneda. La imagen de una columna humana avanzando lentamente hacia el microestadio se convirtió en el símbolo de una despedida masiva, marcada por el respeto, la emoción y una identidad ricotera que atravesó generaciones.

En las inmediaciones se implementaron cortes de tránsito, vallados y controles de seguridad para ordenar el ingreso. También se desplegó un amplio operativo con agentes provinciales y personal municipal, debido a la magnitud de la convocatoria.

Más de 65 cuadras de fila y una consigna compartida

El dato que impactó durante la jornada fue la extensión de la fila: más de 65 cuadras de espera para poder ingresar al lugar donde se realizaba la despedida pública. La cifra refleja no solo la popularidad del músico, sino también el vínculo emocional que mantuvo con su público incluso después de haberse alejado de los escenarios.

Entre los asistentes se repetían escenas de fuerte carga simbólica: familias enteras, seguidores que viajaron desde distintas provincias, jóvenes que heredaron la música de sus padres y fanáticos históricos que acompañaron a Los Redondos desde sus primeros años.

Durante la espera, muchos cantaron fragmentos de canciones emblemáticas, levantaron banderas y compartieron recuerdos. La consigna fue clara: nadie quería quedarse sin darle el último adiós a una figura que excedió largamente el mundo del rock.

El lugar elegido para el último adiós

La despedida se realizó en el Polideportivo José María Gatica de Villa Domínico, en Avellaneda, un punto que quedó rápidamente tomado por una multitud. La elección de un espacio amplio respondió a la expectativa de una convocatoria masiva, aunque la cantidad de gente terminó superando cualquier cálculo previo.

La organización informó que habría tiempo para que los fanáticos pudieran despedirse, una frase que llevó algo de calma a quienes seguían llegando con varias horas de espera por delante.

  • Lugar: Polideportivo José María Gatica, Villa Domínico.
  • Horario de inicio: comenzó cerca de las 10, antes de lo previsto.
  • Convocatoria: la fila llegó a superar las 65 cuadras.
  • Operativo: hubo cortes de tránsito, vallado y presencia de fuerzas de seguridad.

La muerte del Indio y el duelo popular

Carlos Alberto Solari murió el viernes 5 de junio de 2026, a los 77 años, en su casa de Parque Leloir, partido de Ituzaingó. El músico atravesaba desde hacía años un cuadro de Parkinson, enfermedad que él mismo había hecho pública y que lo había alejado progresivamente de los shows en vivo.

Tras conocerse la noticia, se multiplicaron los homenajes en distintos puntos del país. En Plaza de Mayo, el Obelisco y varias ciudades del interior, los fanáticos realizaron encuentros espontáneos para cantar sus canciones y recordar su obra.

El gobierno de la Provincia de Buenos Aires también decretó tres días de duelo, una medida que buscó reconocer el peso cultural de una figura central de la música argentina.

Por qué la despedida del Indio Solari quedó como una postal histórica

La despedida del Indio no fue únicamente el cierre de una biografía artística. Fue, sobre todo, una demostración de pertenencia. Los Redondos construyeron durante décadas una relación singular con su público, basada en la autogestión, la mística de sus recitales y una poesía que muchos fanáticos convirtieron en parte de su vida cotidiana.

Por eso, la fila de más de 65 cuadras en Avellaneda funciona como una imagen poderosa: una multitud caminando para despedir a un artista que nunca necesitó exponerse de más para convertirse en mito.

En cada bandera, en cada canción cantada durante la espera y en cada persona que llegó desde lejos, la despedida mostró que el fenómeno ricotero sigue vivo. El último adiós al Indio Solari dejó una escena difícil de repetir: un país entero mirando cómo una multitud convertía el duelo en memoria colectiva.

Compartir este artículo