Subsidios de luz y gas 2026: el Gobierno postergó el nuevo esquema y confirmó cómo quedan las tarifas

En una decisión de último momento que impacta directamente en la economía de los hogares argentinos, la Secretaría de Energía de la Nación confirmó la postergación de la puesta en marcha del nuevo esquema de subsidios a las tarifas de energía eléctrica y gas natural. Originalmente previsto para entrar en vigencia con el inicio del año 2026, el sistema basado en la Canasta Básica Energética (CBE) ha sufrido un retraso administrativo, lo que obliga a mantener el actual modelo de segmentación por niveles de ingresos durante los meses de enero y febrero.

Esta prórroga técnica surge de la necesidad de terminar de cruzar los datos patrimoniales de los usuarios con los registros de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social (SINTyS), buscando evitar errores en la quita de beneficios.

Qué pasará con las boletas en enero y febrero

Con la postergación confirmada, los usuarios seguirán bajo el régimen de segmentación RASE vigente desde 2022. Esto significa que las facturas que lleguen durante este verano se calcularán bajo los siguientes criterios:

  • Nivel 1 (Ingresos Altos): Este grupo ya no percibe subsidios y paga el costo pleno de la energía. Se estima que este sector absorberá los aumentos por el precio mayorista del gas que el Gobierno autorizó para el periodo estival.
  • Nivel 2 (Ingresos Bajos): Se mantiene la bonificación máxima. Este sector es el que menos impacto sentirá en términos reales, ya que el Gobierno busca proteger el consumo básico de los sectores vulnerables mientras se termina de diseñar la nueva canasta.
  • Nivel 3 (Ingresos Medios): Continúan vigentes los topes de consumo subsidiado. Para la electricidad, el excedente por sobre los 400 kWh mensuales se pagará a tarifa plena, mientras que para el gas los topes varían según la distribuidora y la zona climática.

La nueva fecha para la Canasta Básica Energética

Fuentes oficiales indican que la implementación del nuevo sistema se trasladará al mes de marzo de 2026. A partir de esa fecha, el criterio de subsidio dejará de ser por “niveles” y pasará a basarse en un porcentaje del ingreso familiar destinado a la energía. Si el costo del servicio básico supera un determinado porcentaje del ingreso del hogar (se estima entre el 10% y el 15%), el Estado cubrirá el excedente.

Este cambio es profundo, ya que el subsidio será focalizado y no generalizado. El Gobierno analizará no solo los ingresos en blanco, sino también la posesión de autos de menos de 5 años de antigüedad, medicina prepaga no derivada y consumos de tarjeta de crédito que superen ciertos umbrales.

Refuerzo por altas temperaturas: el alivio para el norte

Ante la postergación del esquema general y las sucesivas olas de calor registradas en enero de 2026, la Secretaría de Energía dispuso un aumento transitorio en los topes de consumo subsidiado para las provincias del Norte (NOA y NEA).

Debido a que en estas zonas la electricidad es el único medio de refrigeración, el límite para los usuarios de ingresos medios (N3) se elevó excepcionalmente a 550 kWh mensuales. Esta medida busca evitar que el uso intensivo de aires acondicionados dispare el costo de las facturas antes de que se aplique la nueva focalización.

Qué deben hacer los usuarios ahora

A pesar de la postergación, las autoridades recomiendan realizar dos acciones fundamentales para no perder el beneficio en marzo:

  • Actualizar el Registro RASE: Es vital ingresar a la plataforma oficial de subsidios para verificar que los ingresos declarados coincidan con la realidad actual del hogar, especialmente tras las actualizaciones paritarias de los últimos meses.
  • Controlar la titularidad del servicio: El nuevo sistema será extremadamente riguroso con la vinculación entre el titular del medidor y el solicitante del subsidio. Si el servicio de luz o gas sigue a nombre de un propietario anterior o de un familiar fallecido, el sistema podría dar de baja el beneficio por inconsistencia de datos.

La postergación otorga un tiempo extra de adaptación, pero la transición hacia tarifas que reflejen el costo real de generación sigue firme en el horizonte de la política energética nacional.

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