El sistema previsional argentino se encuentra en el umbral de una transformación estructural. El proyecto de reforma previsional 2026, impulsado por el Gobierno Nacional bajo las recomendaciones de centros de estudio como CIPPEC y en línea con las metas de reducción del gasto público, ha puesto el foco en un sector hasta ahora autónomo: las cajas de previsión para profesionales.
Esta iniciativa busca terminar con la fragmentación del sistema jubilatorio, integrando a los profesionales independientes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). La medida afecta directamente a abogados, contadores, médicos, ingenieros y escribanos que, por décadas, han gestionado sus propios fondos de retiro de manera autárquica.
¿Qué propone el proyecto sobre las cajas profesionales?
La esencia del proyecto radica en la eliminación de los regímenes especiales y cajas propias, bajo el argumento de que el sistema actual es inequitativo y financieramente ineficiente a nivel nacional. Las claves de la propuesta incluyen:
- Integración al sistema nacional: El objetivo es que los profesionales dejen de aportar exclusivamente a sus cajas sectoriales y pasen a formar parte del esquema general administrado por el Estado.
- Fin de la autonomía financiera: Actualmente, las 76 cajas profesionales del país se financian con el aporte de sus afiliados y no generan gasto al Estado. La reforma plantea que estos fondos pasen a la órbita nacional o, en su defecto, que sus normas se adecuen estrictamente al modelo nacional de haberes proporcionales.
- Haber proporcional a los aportes: Se propone un sistema de dos componentes. Un ingreso asistencial básico universal (similar a la PUAM) y un componente contributivo basado estrictamente en lo aportado durante toda la vida laboral, eliminando el promedio de los últimos 10 años.
El impacto en otros beneficios: pensiones y edad jubilatoria
La reforma no se limita al cierre de las cajas, sino que redefine conceptos históricos de la seguridad social en Argentina:
- Pensiones por viudez: Se busca eliminar el carácter vitalicio para cónyuges jóvenes. Por ejemplo, para menores de 30 años, el beneficio podría limitarse a solo dos años de duración.
- Duplicación de beneficios: El proyecto prohíbe el cobro íntegro de una jubilación y una pensión de forma simultánea. En esos casos, solo se percibiría una prestación básica.
- Equiparación de la edad: Se plantea un aumento gradual de la edad jubilatoria para las mujeres, elevándola de 60 a 65 años a razón de seis meses por año, para igualarla con la de los hombres.
La respuesta de los profesionales: “Autosuficiencia y defensa”
Desde la Coordinadora de Cajas de Previsión y Seguridad Social para Profesionales, la respuesta ha sido de rechazo y preocupación. Los representantes del sector argumentan que sus instituciones son un ejemplo de gestión eficiente que no le cuesta un peso al Estado.
Sostienen que la eliminación de estas cajas no solo vulnera el derecho de propiedad de los profesionales sobre sus propios aportes, sino que también pone en riesgo la cobertura de salud que muchas de estas instituciones brindan de forma complementaria a la jubilación.
¿Qué deben esperar los afiliados en los próximos meses?
Si bien el proyecto se encuentra en etapa de debate legislativo y cuenta con una fuerte resistencia gremial y colegiada, la tendencia hacia la unificación del sistema parece ser una prioridad de la agenda económica de 2026. Se estima que el Gobierno busca un ahorro fiscal cercano al 0,5% del PBI con este paquete de medidas.
Para los profesionales activos, el consejo de los expertos es mantenerse informados sobre los períodos de transición, ya que cualquier cambio de esta magnitud suele contemplar cláusulas de resguardo para quienes están cerca de la edad de retiro.














