El Gobierno comenzó a desplegar una serie de medidas económicas con las que busca reactivar el consumo, el crédito y la actividad durante la última parte de 2026, en un escenario marcado por las dificultades que todavía atraviesan distintos sectores de la economía real.
La estrategia apunta a generar mayor movimiento sin recurrir a un fuerte aumento del gasto público. Para eso, el equipo económico empezó a combinar cambios en el mercado cambiario, mayor disponibilidad de crédito, nuevos préstamos hipotecarios y una pauta salarial que busca elevar los ingresos más bajos.
Algunas de las medidas ya están en marcha, mientras que otras dependen de negociaciones entre sindicatos y empresas o todavía necesitan avanzar en el Congreso.
El dólar mayorista volvió a moverse y cerraría agosto con una suba cercana al 2%
Uno de los primeros cambios se observó en el mercado cambiario. Durante agosto, el dólar mayorista volvió a tener mayor margen de movimiento después de varias semanas en las que las tasas de interés y la administración de la liquidez habían funcionado como herramientas para contener la demanda de divisas.
La cotización mayorista llegó a ubicarse por encima de los $1.500 y acumuló durante agosto una suba cercana al 1,8%.
En el mercado interpretan que el Gobierno intenta encontrar un equilibrio entre la estabilidad del dólar y la necesidad de recuperar liquidez en pesos y evitar que las tasas de interés demasiado elevadas terminen afectando todavía más al crédito y a la actividad económica.
El movimiento no significa una liberación completa del tipo de cambio, pero sí muestra un cambio de prioridades respecto de semanas anteriores.
Créditos en dólares para empresas que no exportan
Otra de las novedades más importantes llegó desde el Banco Central. La entidad modificó las reglas para permitir que los bancos puedan utilizar parte de sus depósitos en dólares para otorgar financiamiento a empresas que no generan divisas mediante exportaciones.
La Comunicación “A” 8467 permite destinar a este tipo de préstamos hasta el 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada entidad financiera, aunque con requisitos prudenciales adicionales debido al riesgo cambiario.
Según estimaciones realizadas a partir del volumen actual de depósitos, la medida podría habilitar un potencial de financiamiento cercano a los US$6.000 millones.
El objetivo es que parte de los dólares depositados en el sistema financiero pueda transformarse en inversión, construcción, compra de bienes de capital y financiamiento empresarial, ampliando así la disponibilidad de crédito para compañías que hasta ahora tenían mayores restricciones para endeudarse en moneda extranjera.
El Gobierno destinará $2 billones del FGS a nuevos créditos hipotecarios
El segundo gran eje financiero está vinculado con la vivienda. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció un programa mediante el cual se utilizarán recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES para colocar depósitos a plazo fijo en bancos que, a cambio, deberán destinar esos fondos a nuevos créditos hipotecarios.
El programa contempla un monto total de $2 billones y se implementará mediante licitaciones de hasta $200.000 millones cada una.
Los recursos deberán utilizarse para préstamos destinados a personas que quieran comprar, construir, ampliar o refaccionar su primera vivienda.
Entre las condiciones establecidas, los créditos tendrán un plazo mínimo de 15 años y las entidades financieras que accedan a los fondos tendrán límites respecto de la tasa que podrán cobrar.
La apuesta oficial es que el mecanismo permita ampliar el mercado hipotecario y, al mismo tiempo, genere actividad en sectores vinculados con la construcción, materiales, inmobiliarias y servicios.
El piso salarial de $1.070.000 que impulsa Trabajo
El frente salarial es otro de los puntos que comenzó a tomar protagonismo. La Secretaría de Trabajo impulsa que las próximas negociaciones colectivas incorporen un salario mínimo garantizado de $1.070.000 para trabajadores de jornada completa.
Sin embargo, existe una diferencia clave: no se trata de un nuevo Salario Mínimo, Vital y Móvil ni de un aumento automático para todos los trabajadores.
La intención oficial es que ese monto funcione como referencia dentro de los convenios colectivos cuyos ingresos se encuentran por debajo de ese nivel. Sindicatos y cámaras empresarias deberán negociar cada acuerdo y posteriormente Trabajo tendrá que homologarlo.
El Gobierno ya comenzó a transmitir esta pauta especialmente a sectores con remuneraciones más bajas, entre ellos actividades como Maestranza, Construcción y Sanidad.
El esquema permitiría complementar los salarios mediante adicionales o sumas acordadas dentro de cada convenio, sin necesariamente aplicar grandes incrementos porcentuales sobre las escalas salariales.
Inocencia Fiscal II busca llevar más dólares al circuito formal
A las decisiones financieras se suma el proyecto denominado Inocencia Fiscal II, que recibió media sanción de la Cámara de Diputados con 139 votos afirmativos, 110 negativos y 2 abstenciones.
La iniciativa busca ampliar el régimen implementado anteriormente y generar condiciones para que ahorros actualmente fuera del sistema financiero puedan ingresar al circuito formal y eventualmente destinarse al consumo o la inversión.
Entre otros cambios, el proyecto amplía el universo de contribuyentes que pueden acceder al régimen y modifica parámetros vinculados con controles y discrepancias fiscales.
De todos modos, la iniciativa todavía no es ley: luego de la aprobación en Diputados deberá ser tratada por el Senado.
La apuesta del Gobierno para mover la economía en los próximos meses
Las medidas muestran una estrategia que intenta activar la economía utilizando principalmente herramientas financieras y regulatorias, en lugar de recurrir a un paquete tradicional de aumento del gasto público.
Más crédito en pesos y dólares, nuevos préstamos hipotecarios, mayor flexibilidad cambiaria y la búsqueda de un piso de ingresos más alto para determinados convenios forman parte de esa hoja de ruta.
El interrogante ahora es cuánto de ese impulso llegará efectivamente al consumo y a la actividad. El impacto dependerá tanto de la velocidad con la que los bancos transformen los nuevos mecanismos en préstamos como de la evolución de los salarios, las tasas de interés y el poder adquisitivo durante los próximos meses.
