Locura en Cataratas: indignación por turistas que arriesgaron la vida de su bebé por una foto para redes sociales

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Una imagen que combina la belleza natural con la negligencia humana ha desatado una fuerte polémica en las últimas horas. En el corazón del Parque Nacional Iguazú, específicamente en el balcón de la Garganta del Diablo, un turista fue captado sosteniendo a un bebé en el aire, traspasando deliberadamente el perímetro de las barandas de seguridad. El objetivo: lograr una fotografía limpia, sin los barrotes de protección, con el salto más caudaloso del mundo como telón de fondo.

El incidente, viralizado a través de redes sociales y medios locales de Misiones, muestra cómo el adulto eleva al menor sobre el vacío, anulando la función de la estructura de contención. La escena transcurre en un entorno donde la caída de agua supera los 80 metros de altura y el volumen del caudal oscila entre los 1.500 y 1.800 metros cúbicos por segundo, generando corrientes de aire y humedad que vuelven al sitio inherentemente peligroso si no se respetan las normas.

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Análisis de un riesgo incalculable

Desde una perspectiva técnica de seguridad, la maniobra observada presenta múltiples vectores de riesgo que transforman una “foto familiar” en una situación de peligro de muerte inminente. La Garganta del Diablo no es un mirador estático; es un entorno dinámico afectado por la bruma constante (spray), vientos ascendentes y superficies húmedas.

Especialistas en seguridad en entornos naturales advierten sobre tres factores críticos en este tipo de conductas:

  • Falla de sujeción mecánica: Sostener a un infante con los brazos extendidos, lejos del centro de gravedad del cuerpo del adulto, disminuye drásticamente la capacidad de reacción ante un movimiento brusco. Un sobresalto del bebé —común ante el estruendo ensordecedor de la catarata— podría vencer la fuerza de agarre del adulto en una fracción de segundo.
  • Condiciones ambientales adversas: La baranda es el límite físico diseñado para contener caídas accidentales provocadas por el suelo resbaladizo o los empujones involuntarios de la multitud. Al operar por fuera de este límite, el margen de error se reduce a cero.
  • Ceguera situacional: La concentración en la pantalla del dispositivo móvil genera un efecto túnel, donde el individuo pierde la percepción periférica del peligro y la noción real de la altura y la gravedad.

Normativas federales y sanciones

El comportamiento no solo desafía el sentido común, sino que constituye una infracción directa al Reglamento de la Administración de Parques Nacionales (APN). Las estructuras de seguridad están homologadas bajo estrictos cálculos de ingeniería para proteger la vida de los visitantes, no para servir de soporte fotográfico.

“Está terminantemente prohibido treparse, sentarse o traspasar las barandas, así como exponer a niños o arrojar objetos al vacío. El incumplimiento de estas normas habilita a las autoridades a expulsar a los infractores del área protegida”.

Las autoridades del parque reiteran que la seguridad es una responsabilidad compartida. Mientras la infraestructura garantiza la contención física, la conducta del visitante es determinante. La viralización de este caso sirve como un recordatorio urgente: en la naturaleza salvaje, la búsqueda de validación digital nunca debe estar por encima de la integridad física, especialmente cuando se trata de menores de edad que no pueden decidir sobre su propia seguridad.

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