El Gobierno de la provincia de Buenos Aires puso en marcha un Plan de Gestión del Riesgo Climático frente a la elevada probabilidad de que durante los próximos meses se desarrolle un nuevo episodio del fenómeno El Niño, que podría generar precipitaciones por encima de los valores habituales, temperaturas más elevadas y un mayor riesgo de inundaciones en distintos puntos del territorio bonaerense.
El anuncio fue realizado por el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, quien explicó que los equipos técnicos de la cartera provincial estiman una probabilidad cercana al 90% de que se configure un evento de intensidad moderada a fuerte.
Según las proyecciones oficiales, tanto el próximo trimestre como el semestre venidero presentarían un régimen de lluvias superior al promedio histórico, especialmente durante el último trimestre del año, acompañado por temperaturas superiores a las normales para la época.
Frente a este escenario, la Provincia diseñó una estrategia preventiva en conjunto con el Ministerio de Infraestructura y otras áreas gubernamentales, que contempla la limpieza y adecuación de canales, alcantarillas, puentes y cunetas, además del mantenimiento y mejoramiento de caminos rurales y el fortalecimiento de los sistemas de respuesta ante eventuales emergencias hídricas.
Asimismo, el trabajo se desarrolla de manera articulada con la Comisión de Emergencia Agropecuaria y los municipios bonaerenses para identificar las zonas con mayor vulnerabilidad y planificar acciones preventivas que permitan reducir el impacto de posibles inundaciones.
El fenómeno El Niño es un evento climático de origen natural asociado al calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. En Argentina suele traducirse en un incremento de las precipitaciones sobre gran parte del centro y noreste del país, favoreciendo la ocurrencia de tormentas intensas, anegamientos y crecidas de ríos.
Las autoridades provinciales señalaron que el objetivo principal del plan es anticiparse a los posibles efectos del fenómeno mediante tareas de prevención, monitoreo permanente y coordinación con los gobiernos locales, con el propósito de minimizar riesgos para la población, la producción agropecuaria y la infraestructura vial.
