La reaparición en las redes sociales de un peligroso desafío que propone a niños y adolescentes ausentarse de sus hogares durante 48 horas sin avisar encendió nuevamente las alarmas en la provincia de Buenos Aires y en distintos puntos del país. La organización Grooming Argentina advirtió sobre los riesgos de una práctica que no es nueva —sus antecedentes se remontan al menos a 2017— pero que volvió a ganar visibilidad durante los últimos días en diferentes entornos digitales.
Conocido como el reto de “desaparecer 48 horas”, el desafío impulsa a los participantes a alejarse de sus casas y permanecer incomunicados, sin responder llamados ni mensajes y sin informar dónde se encuentran. La preocupación generada entre familiares y amigos, la intervención de las autoridades y la repercusión que alcance la búsqueda en las redes sociales forman parte de la lógica de reconocimiento que rodea al desafío. Especialistas recomiendan, precisamente por eso, evitar reproducir instrucciones detalladas, etiquetas o mecanismos que puedan contribuir involuntariamente a su difusión.
La preocupación tiene un antecedente concreto en territorio bonaerense. En marzo de 2024, dos alumnos de 9 años del colegio Divino Rostro de Mar del Plata se retiraron del establecimiento con la intención de realizar este desafío. Tras varias horas de búsqueda fueron encontrados en buen estado de salud y posteriormente explicaron que pretendían permanecer desaparecidos para cumplir con el reto que habían conocido a través de TikTok. Aunque algunas publicaciones recientes presentan ese episodio como actual, el caso ocurrió en 2024, una precisión importante para evitar confusiones.
Un “juego” que puede terminar en una situación grave
La principal advertencia es que, independientemente de cuál haya sido la intención inicial del menor, desde el momento en que abandona un ámbito seguro y corta el contacto con sus adultos responsables queda expuesto a riesgos absolutamente reales. Accidentes, situaciones de violencia, permanencia en la calle, encuentros con desconocidos y posibles maniobras de manipulación son algunos de los peligros señalados por especialistas.
Hernán Navarro, fundador de Grooming Argentina, explicó que estos retos no necesariamente desaparecen, sino que pueden reciclarse y reaparecer en diferentes plataformas. Uno de los aspectos que más preocupa es la combinación de aislamiento y silencio respecto de los adultos responsables, condiciones que también pueden ser aprovechadas por personas que buscan manipular o captar a menores a través de Internet.
Existe además otro peligro: cuando una familia comienza desesperadamente a buscar a un chico puede terminar difundiendo públicamente fotografías, nombre, escuela, lugares que frecuenta y otra información personal. Esos datos, aunque se compartan con la intención legítima de encontrarlo, pueden quedar expuestos ante desconocidos y eventualmente ser utilizados con fines perjudiciales.
Alerta para madres, padres y escuelas
Los especialistas aconsejan abordar el tema desde la prevención y no únicamente mediante prohibiciones. La recomendación es conversar con niños y adolescentes sobre los desafíos que encuentran en Internet, conocer las aplicaciones, grupos y comunidades digitales en las que participan y generar suficiente confianza para que puedan contar si alguien los desafía, presiona o intenta convencerlos de abandonar su casa o encontrarse con una persona conocida solamente a través de las redes.
También resulta importante prestar atención a modificaciones repentinas en la conducta, situaciones de aislamiento o una preocupación excesiva por conseguir aprobación y reconocimiento en las redes. Los profesionales advierten que participar de un reto semejante no debería minimizarse como una simple travesura: detrás de esa decisión pueden intervenir la presión del grupo, la necesidad de pertenencia, la búsqueda de reconocimiento o situaciones personales que requieren atención y acompañamiento.
Si un menor desaparece, no hay que esperar 48 horas
Un punto resulta fundamental: si un niño, niña o adolescente desaparece, nunca debe suponerse que está participando de un reto viral. Tampoco corresponde esperar 24 ni 48 horas para actuar. Cuando se desconoce su paradero, la situación debe tratarse como una emergencia y la denuncia debe efectuarse inmediatamente ante las autoridades o mediante una comunicación al 911.
La advertencia que vuelve a circular en estos días apunta especialmente a madres, padres, docentes y demás adultos responsables. El mundo digital forma parte de la vida cotidiana de chicos y adolescentes, pero algunos desafíos pueden atravesar rápidamente la pantalla y transformarse en situaciones de verdadero peligro. Hablar del tema, escuchar sin juzgar y saber qué hacen los menores en Internet aparece hoy como una de las principales herramientas de prevención
