En un escenario político marcado por la alta tensión social y el primer gran desafío de fuerza gremial contra las reformas del Gobierno nacional, el expresidente Alberto Fernández reapareció públicamente con declaraciones que agitaron el tablero político. Tras la concreción del paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en rechazo a la reforma laboral, Fernández lanzó una frase que busca marcar una diferencia histórica y política: “A mi gobierno jamás le hicieron un paro general”.
Esta afirmación no solo es un mensaje hacia la actual gestión, sino también un recordatorio de la compleja relación que mantuvo con los sectores sindicales durante su mandato (2019-2023). La reaparición del exmandatario ocurre en un momento donde el peronismo busca reorganizarse y donde la presión de las centrales obreras sobre el modelo económico actual ha llegado a su punto máximo.
El contexto del paro general y el reclamo de la CGT
La medida de fuerza de la CGT, que paralizó sectores clave como el transporte, la industria y la administración pública, se fundamenta en un rechazo rotundo a los cambios en la legislación laboral que propone el Ejecutivo. Entre los puntos más cuestionados se encuentran la modificación de las indemnizaciones, la extensión de los periodos de prueba y las limitaciones al derecho a huelga en servicios esenciales.
Para la central obrera, estas medidas representan un retroceso en derechos adquiridos, mientras que para el Gobierno actual son herramientas indispensables para fomentar la creación de empleo genuino y reducir la litigiosidad laboral que afecta a las pymes.
La comparación de gestiones y la relación con los gremios
La frase de Alberto Fernández pone el foco en la paz social que, según su visión, imperó durante su administración en términos de conflictos con las cúpulas sindicales. Durante los cuatro años de su gobierno, a pesar de la pandemia, la alta inflación y la caída del poder adquisitivo, la CGT mantuvo una postura de acompañamiento y no realizó huelgas generales de 24 horas.
Impacto en la interna del Partido Justicialista
Sin embargo, las declaraciones del expresidente también despiertan críticas. Sectores de la oposición y analistas señalan que esa falta de paros respondió más a una afinidad política y a la contención de las cajas sindicales que a una situación económica favorable. El contraste con la velocidad de la actual respuesta gremial es evidente: la CGT ha pasado a la acción directa en un tiempo récord frente a las nuevas políticas.
La reaparición mediática de Fernández no es casual. Se da en un contexto donde el Partido Justicialista (PJ) atraviesa un debate interno sobre quiénes deben liderar la oposición. Al reivindicar su gestión frente al conflicto sindical, Fernández intenta posicionarse nuevamente en la discusión pública, aunque su figura sigue siendo resistida por sectores del kirchnerismo que cuestionan su pasividad en otras áreas de su gestión.














