En el Día del Maestro y la Maestra, una curiosidad: ¿Sarmiento se llamaba Domingo?

Este viernes 11 de septiembre se celebra en toda la Argentina el Día del Maestro, una jornada destinada a reconocer la tarea de quienes, generación tras generación, tienen la responsabilidad de enseñar, acompañar y formar a niños y niñas en las escuelas del país. La fecha no fue elegida al azar: recuerda el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, ocurrido el 11 de septiembre de 1888 en Asunción, Paraguay, cuando tenía 77 años.

Considerado históricamente como el “padre del aula”, Sarmiento hizo de la educación uno de los ejes centrales de su extensa actividad pública. Fue maestro, periodista, escritor, gobernador de San Juan y presidente de la Nación entre 1868 y 1874, además de desempeñar otros cargos políticos. Defendió la expansión de la enseñanza pública y sostuvo que la educación constituía una herramienta fundamental para el desarrollo del país.

La conmemoración tiene además una historia institucional. En 1943, durante la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas realizada en Panamá, se resolvió homenajear a los maestros tomando como referencia el aniversario de la muerte de Sarmiento. Dos años después, en 1945, la Argentina adoptó oficialmente la fecha mediante el Decreto 21.215, que instituyó el 11 de septiembre de cada año como Día del Maestro y dispuso su conmemoración en los establecimientos educativos del país.

El dato que muchos desconocen: Sarmiento no se llamaba Domingo

Aunque pasó a la historia y aparece en innumerables escuelas, calles, monumentos y libros como Domingo Faustino Sarmiento, existe una particularidad poco conocida: “Domingo” no figuraba entre sus nombres de bautismo.

La propia documentación difundida por el Museo y Biblioteca Casa Natal de Sarmiento, en San Juan, señala que fue bautizado como Faustino Valentín. Fuentes oficiales nacionales también registran su nombre como Faustino Valentín Quiroga Sarmiento.

Sarmiento había nacido el 14 de febrero de 1811 en San Juan y fue bautizado al día siguiente. Los nombres Faustino y Valentín estuvieron vinculados al santoral de esas fechas. Según explica la Casa Natal, su nieto Belín Sarmiento sostuvo que Valentín cayó posteriormente en desuso, mientras que Domingo terminó imponiéndose por una tradición o devoción familiar.

Otra publicación oficial del museo precisa que la familia Albarracín, particularmente su madre Paula Albarracín, era devota de Santo Domingo y que desde pequeño comenzó a llamarlo de esa manera. Con el paso de los años, Sarmiento adoptó ese nombre como propio y fue precisamente con él con el que quedó definitivamente incorporado a la historia argentina.

De este modo, detrás de una fecha que forma parte del calendario escolar argentino aparece también una curiosidad histórica que no todos conocen: el hombre al que millones de argentinos aprendieron a identificar como Domingo Faustino Sarmiento había sido bautizado, en realidad, Faustino Valentín.

Este 11 de septiembre, más allá de la evocación histórica de Sarmiento, la jornada constituye fundamentalmente un reconocimiento a todos los maestros y maestras que diariamente sostienen la tarea de enseñar, muchas veces en contextos difíciles y en escuelas distribuidas a lo largo y ancho del país. Una profesión que atraviesa generaciones y que continúa siendo uno de los pilares esenciales de la educación argentina.

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