Frente a un sistema previsional que muestra una relación de apenas 1,8 aportantes registrados por cada jubilado, la inquietud sobre el haber futuro es cada vez mayor. Ante esta realidad, los seguros de retiro se consolidan como un instrumento de ahorro para complementar la jubilación y resguardar el nivel de vida.
Esta herramienta flexible está pensada para cualquier nivel de ingresos y permite acumular capital mediante un esquema de interés compuesto.
Plazos y esquemas de aporte disponibles
Para estructurar el fondo, el titular de la póliza puede optar por tres modalidades de ahorro diferenciadas según sus posibilidades financieras:
- Aporte único: Un desembolso inicial que capitaliza en el tiempo sin necesidad de sumar dinero mensualmente.
- Plan a 5 años: Esquema de mediano plazo con un monto mínimo mensual programado.
- Plan a 10 años: Alternativa de largo plazo mediante aportes periódicos para maximizar el capital acumulado.
El sistema no genera deuda ni aplica punitorios en caso de que un mes no se pueda realizar el aporte. Si se realizan retiros anticipados antes de cumplirse el plazo contratado, las compañías suelen aplicar una quita sobre el saldo.
Garantías y diferencias clave respecto de las AFJP
A diferencia de las antiguas AFJP, este formato no cuenta con injerencia del Estado, por lo que los fondos no pueden ser modificados ni embargados por el sector público.
El sistema está regulado por la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN), organismo que fija una tasa testigo mínima de rentabilidad por ley. En caso de quiebra de la aseguradora, la regulación establece la transferencia directa del capital respaldado hacia otra entidad.
Opciones para la liquidación del dinero acumulado
Al momento de finalizar la etapa de ahorro o alcanzar la edad de retiro, el beneficiario puede disponer del capital acumulado de dos formas distintas:
- Retiro total del capital: Cobro del 100% de los fondos ahorrados y sus rendimientos en un solo desembolso.
- Renta vitalicia: Cobro de un haber mensual percibido de por vida como complemento directo de la jubilación.
Asimismo, el contrato permite designar a uno o varios beneficiarios elegidos libremente, quienes cobrarán la totalidad del dinero acumulado en caso de fallecimiento del titular.
Proyecciones demográficas del sistema previsional
El régimen de reparto actual requiere de 3 a 4 trabajadores activos por cada jubilado para sostenerse de manera equilibrada.
Las proyecciones demográficas advierten que para el año 2050 la relación podría caer a solo 1 aportante por beneficiario debido a la baja natalidad y el empleo informal, aumentando la brecha del sistema previsional.
