La inseguridad rural volvió a encender las alarmas en el interior bonaerense tras la denuncia por el robo de 52 terneros en un establecimiento agropecuario ubicado en la zona de Lincoln. El caso genera especial preocupación entre productores y autoridades debido a que no se encontraron rastros evidentes que permitan explicar cómo fueron sustraídos los animales.
El damnificado, el productor Gabriel Racca, detectó el faltante durante tareas sanitarias realizadas sobre el rodeo. Según relató, la última revisión completa de la hacienda había tenido lugar el 29 de abril, en el marco de la campaña de vacunación contra la fiebre aftosa, oportunidad en la que no se registró ninguna anomalía.
La sorpresa llegó a comienzos de junio cuando, al volver a encerrar los animales para realizar nuevos controles sanitarios, comprobaron que faltaban 52 terneros de recría, en su mayoría machos negros, colorados y caretas. El valor estimado de la hacienda sustraída ronda los 50.000 dólares.
Lo que más desconcierta a los investigadores y al propio productor es la ausencia total de indicios de ingreso o salida de los animales. Tras recorrer el establecimiento y verificar los alambrados perimetrales, no encontraron roturas, tranqueras violentadas ni señales que indiquen una fuga accidental del ganado. Además, los vecinos de los campos linderos confirmaron que no observaron movimientos extraños ni animales extraviados en sus predios.
Ante esta situación, Racca radicó la denuncia ante la Patrulla Rural de Lincoln, que inició una investigación para determinar qué ocurrió con la hacienda desaparecida. Por el momento no hay sospechosos identificados ni pistas firmes sobre el destino de los animales.
Debido a la magnitud del faltante, el productor considera poco probable que se trate de una pérdida accidental. La principal hipótesis apunta a una maniobra planificada que habría requerido logística y medios de transporte para movilizar una cantidad tan importante de animales sin dejar rastros visibles.
El episodio volvió a poner sobre la mesa la preocupación por los delitos rurales en el noroeste bonaerense, una problemática que productores de la región denuncian desde hace años y que impacta directamente en la actividad ganadera.
