El comienzo de 2026 llega con un escenario digital cada vez más complejo para los usuarios comunes. El uso cotidiano de billeteras virtuales, redes sociales, servicios en la nube y dispositivos conectados amplía las oportunidades, pero también expone a nuevos riesgos que muchas veces pasan desapercibidos hasta que el daño ya está hecho.
El usuario común, en la mira de los ciberdelincuentes
Durante este año, los ataques informáticos dejaron de centrarse exclusivamente en grandes empresas o infraestructuras críticas. El foco está puesto en personas particulares, sus cuentas digitales y la información sensible que manejan a diario. Un simple descuido, como una contraseña antigua o una app olvidada, puede abrir la puerta a robos de identidad, fraudes financieros y accesos no autorizados.
Reducir la exposición de datos eliminando servicios que no se usan
Cada cuenta activa representa un posible punto de entrada para los atacantes. En América Latina, más de la mitad de los usuarios mantiene suscripciones vigentes que ya no utiliza, muchas veces sin recordarlo.
Entre las principales recomendaciones se destacan:
- Cancelar plataformas y servicios en desuso
- Reducir la cantidad de datos personales almacenados online
- Evitar pagos innecesarios y mejorar el control de la información
Menos cuentas activas implican menor superficie de ataque.
Actualizar contraseñas y dejar de reutilizarlas
A pesar de los avances tecnológicos, las contraseñas siguen siendo uno de los eslabones más débiles de la seguridad digital. Muchas personas no recuerdan cuándo fue la última vez que cambiaron las claves de correo electrónico, redes sociales o servicios financieros.
Buenas prácticas recomendadas:
- Usar contraseñas únicas para cada plataforma
- Crear claves largas y difíciles de adivinar
- Apoyarse en gestores de contraseñas para no reutilizarlas
Una sola filtración puede comprometer varias cuentas si las claves son las mismas.
Hacer copias de seguridad y protegerlas correctamente
Guardar información en la nube es habitual, pero no siempre se hace de forma segura. Fotos, contactos, documentos y conversaciones también pueden quedar expuestos si las copias no están bien protegidas.
Para reducir riesgos, se recomienda:
- Mantener respaldos en más de un lugar
- Combinar nube y dispositivos físicos, como discos externos
- Actualizar las copias de forma periódica
Esto permite recuperar información ante ataques, robos o fallas técnicas.
Proteger el teléfono celular como si fuera una billetera digital
El celular concentra pagos, accesos bancarios, autenticaciones y comunicaciones personales. En el último año se registraron millones de ataques de malware financiero dirigidos especialmente a smartphones.
Medidas básicas de protección incluyen:
- Mantener el sistema operativo actualizado
- Usar PIN, huella o reconocimiento facial
- Activar el doble factor de autenticación
- Contar con una solución de seguridad confiable
El número de teléfono también es un objetivo clave, ya que se utiliza para enviar códigos de verificación.
Asegurar los dispositivos inteligentes del hogar
Cámaras, televisores, asistentes de voz y electrodomésticos conectados forman parte de la vida cotidiana. Sin una configuración adecuada, estos equipos pueden transformarse en una puerta de entrada a la red doméstica.
Entre las recomendaciones principales se encuentran:
- Cambiar las contraseñas predefinidas
- Actualizar el firmware de los dispositivos
- Revisar permisos y accesos de las aplicaciones asociadas
Una correcta configuración ayuda a evitar espionaje, manipulación remota o accesos indebidos a la red del hogar.














