La posibilidad de que el Gobierno nacional avance con cambios en el modelo de gestión de los hospitales del Sistema de Atención Médica Integral para la Comunidad (SAMIC) genera una creciente preocupación entre trabajadores de la salud, profesionales y organizaciones vinculadas al sistema sanitario de la provincia de Buenos Aires.
La inquietud se concentra especialmente en dos establecimientos estratégicos: el Hospital Cuenca Alta de Cañuelas y el Hospital El Cruce de Florencio Varela, ambos considerados referentes regionales para derivaciones de alta complejidad y piezas fundamentales dentro de la red pública bonaerense.
Estos hospitales no solo brindan atención gratuita y especializada a miles de pacientes, sino que además reciben derivaciones críticas provenientes de distintos puntos de la provincia, funcionando como centros de referencia en áreas como cuidados intensivos, cirugías complejas, traumatología, oncología y emergencias de alta gravedad.
Desde distintos sectores advierten que una eventual privatización, concesión o modificación del esquema SAMIC podría afectar el acceso equitativo a la salud, alterar los criterios médicos en la toma de decisiones y debilitar la articulación con otros hospitales públicos que dependen de estas instituciones para resolver casos de alta complejidad.
Trabajadores y profesionales remarcan que tanto El Cruce como Cuenca Alta cumplen un rol irremplazable dentro del sistema sanitario bonaerense y que cualquier cambio estructural sin consenso ni garantías claras pone en riesgo la atención de pacientes que hoy no cuentan con alternativas en el ámbito privado.
La situación mantiene en estado de alerta al sector de la salud, que reclama definiciones oficiales y sostiene que la salud pública no debe quedar sujeta a criterios de rentabilidad, especialmente en hospitales que son clave para la atención de emergencias y patologías complejas en la provincia de Buenos Aires.













