Los cuarteles de Bomberos Voluntarios de la provincia de Buenos Aires y del resto del país comienzan a manifestar una creciente preocupación por las consecuencias que podría generar el fuerte incremento en el costo de la licencia profesional requerida para conducir vehículos de emergencia, una habilitación indispensable para operar autobombas, unidades de rescate, cisternas y demás móviles destinados a la atención de incendios, accidentes y otras contingencias.
El nuevo esquema para la obtención y renovación de las licencias profesionales de las categorías C, D y E elevó considerablemente el costo del trámite, que pasó de valores cercanos a los $22.000 a ronda los $294.000 en algunos casos, producto de la implementación de un sistema que incorpora evaluaciones realizadas por prestadores privados habilitados. Según distintas estimaciones, el incremento supera el 1.200%.
Aunque la medida fue diseñada para conductores profesionales, el impacto alcanza también a quienes deben contar con esta habilitación para conducir vehículos de emergencia, una realidad que preocupa especialmente al Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios.
Un servicio esencial sostenido por voluntarios
A diferencia de otros organismos, los Bomberos Voluntarios no perciben un salario por prestar servicio. Miles de hombres y mujeres dedican su tiempo de manera solidaria para proteger a sus comunidades, asistiendo durante las 24 horas del día a incendios, siniestros viales, rescates, inundaciones y emergencias de todo tipo.
En muchos cuarteles, el costo de obtener o renovar la licencia profesional es afrontado por el propio bombero, mientras que en otros es solventado por la institución con recursos provenientes de subsidios, rifas, aportes de socios o eventos organizados para recaudar fondos.
Sin embargo, el problema adquiere otra dimensión cuando se considera que un cuartel necesita contar con varios choferes habilitados para garantizar la cobertura permanente de las emergencias. No alcanza con un solo conductor: los servicios se prestan las 24 horas, los 365 días del año, y es indispensable disponer de personal autorizado en todos los turnos.
Esto implica que el gasto no se limita a una única licencia, sino que debe multiplicarse por la cantidad de bomberos habilitados para conducir las distintas unidades, elevando significativamente el costo operativo de cada asociación.
Una realidad que excede la conducción
Otro aspecto que genera preocupación es que la mayoría de los choferes de Bomberos Voluntarios no son conductores profesionales de oficio.
Durante su vida laboral cotidiana desempeñan actividades completamente diferentes: son comerciantes, empleados, docentes, albañiles, mecánicos, productores rurales, profesionales, estudiantes o trabajadores de distintos rubros que, fuera de sus horarios laborales, concurren voluntariamente al cuartel para servir a la comunidad.
La conducción de autobombas y vehículos de emergencia constituye una función específica dentro del cuerpo activo y requiere capacitación permanente, experiencia y la correspondiente licencia habilitante.
Riesgo para la operatividad de los cuarteles
Dirigentes bomberiles advierten que, si estos costos continúan siendo tan elevados, muchos cuarteles tendrán serias dificultades para financiar la renovación de las licencias de todos sus conductores.
Al mismo tiempo, numerosos bomberos voluntarios difícilmente puedan afrontar de manera particular un gasto de semejante magnitud, especialmente teniendo en cuenta que se trata de una actividad que realizan sin percibir remuneración.
La consecuencia podría traducirse en una disminución del número de choferes habilitados para conducir vehículos de emergencia.
Un problema que puede afectar la respuesta ante las emergencias
La legislación vigente exige que quienes conduzcan unidades de emergencia cuenten con la licencia correspondiente. No disponer de esa habilitación impide legalmente conducir estos vehículos y, además, expone tanto al conductor como a la institución frente a importantes responsabilidades civiles, administrativas y penales en caso de producirse un accidente durante una intervención.
Por ello, la reducción de choferes habilitados podría complicar la disponibilidad inmediata de las unidades, especialmente en localidades pequeñas donde el recurso humano ya es limitado.
Desde distintos sectores vinculados al voluntariado consideran necesario que las autoridades analicen mecanismos que contemplen la particular situación de los Bomberos Voluntarios, ya sea mediante exenciones, subsidios específicos o regímenes diferenciales para la obtención de las licencias profesionales.
Sostienen que garantizar que los cuarteles cuenten con suficientes conductores habilitados no representa únicamente un beneficio para las instituciones, sino una inversión directa en la seguridad de millones de argentinos que dependen diariamente del accionar de los Bomberos Voluntarios ante cualquier emergencia.
