La confirmación de la aprobación por parte del Consejo Europeo del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur marca un hito histórico para la economía argentina. Tras un cuarto de siglo de negociaciones, marchas y contramarchas, el sector agroindustrial —motor exportador del país— se posiciona como el gran ganador de un tratado que promete transformar la estructura del comercio exterior nacional. Con la firma formal programada para el próximo 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay, se abre un escenario de oportunidades y desafíos regulatorios sin precedentes.
Un mercado de 700 millones de consumidores a un clic de distancia
La magnitud del acuerdo es difícil de exagerar. La integración de ambos bloques creará la zona de libre comercio más grande del mundo, uniendo a más de 700 millones de personas y representando aproximadamente el 20% del Producto Bruto Interno (PBI) global. Para la Argentina, esto significa que el 99% de sus exportaciones agrícolas al bloque europeo contarán con beneficios arancelarios.
Actualmente, la Unión Europea elimina aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y otorga acceso preferencial para otro 7,5%. Esto permitirá que productos que hoy pagan tasas elevadas para ingresar a puertos europeos lo hagan con arancel cero o bajo cuotas significativamente más competitivas.
Los productos estrella: ¿Quiénes ganan con el acuerdo?
El impacto del tratado es profundamente federal, beneficiando a diversas economías regionales desde la Patagonia hasta el Norte Grande. La eliminación de aranceles se divide en tres categorías principales según los plazos de implementación:
Eliminación inmediata (al entrar en vigor)
- Pesca: Merluza, vieiras y calamares.
- Granos y Oleaginosas: Porotos y harina de soja, maní.
- Frutas y Frutos Secos: Manzanas, peras, uvas y nueces.
- Otros: Aceites vegetales industriales y legumbres.
Eliminación gradual (entre 4 y 10 años)
- Vinos: Un sector clave que ganará competitividad frente a los productores europeos en el mediano plazo.
- Citricultura: Limones y naranjas.
- Economías regionales: Miel, frutillas, mermeladas y hortalizas procesadas.
- Biocombustibles: Biodiésel y etanol.
Acceso mediante cuotas preferenciales
Para los productos más sensibles para los agricultores europeos, se establecieron cuotas anuales para todo el bloque Mercosur:
- Carne vacuna: 100.000 toneladas con un arancel preferencial del 7,5% (se elimina además el arancel de la Cuota Hilton).
- Carne aviar: 180.000 toneladas libres de arancel.
- Arroz: 60.000 toneladas.
- Leche en polvo y quesos: 10.000 y 30.000 toneladas respectivamente.
La “cláusula de ratificación”: una ventaja para los veloces
Un detalle técnico crucial para los productores argentinos es el mecanismo de implementación. El acuerdo permite que el primer país del Mercosur que ratifique el tratado en su Congreso pueda comenzar a utilizar el 100% de las cuotas otorgadas por la UE hasta que los demás socios (Brasil, Uruguay o Paraguay) completen su proceso legislativo. Esto incentiva una carrera por la aprobación interna que el Gobierno argentino busca liderar para capturar mercado de forma temprana.
Desafíos: Normativas ambientales y el rechazo europeo
A pesar del entusiasmo, el camino no está exento de obstáculos. En Europa, la oposición de países como Francia e Irlanda, impulsada por sus sectores agrícolas que temen la competencia sudamericana, sigue siendo intensa. Los productores europeos denuncian que las exigencias ambientales y sanitarias no son recíprocas.
Para la Argentina, el gran desafío será el cumplimiento de las normas de sostenibilidad y deforestación (como el Reglamento EUDR). Europa exige que los productos exportados no provengan de tierras deforestadas después de 2020. Si bien la aplicación de algunas de estas normas se ha prorrogado, representan la nueva “barrera para-arancelaria” que el agro argentino deberá sortear con tecnología y trazabilidad.
Próximos pasos en el calendario 2026
- 17 de enero: Firma formal del acuerdo en Asunción por parte de los presidentes del Mercosur y autoridades de la Comisión Europea.
- Abril de 2026: Tratamiento y votación en el Parlamento Europeo. Se espera una batalla política intensa en Estrasburgo.
- Segundo semestre de 2026: Ratificación por parte de los Congresos nacionales de los países del Mercosur.
- Finales de 2026: Entrada en vigencia provisional de la parte comercial del acuerdo.
Para el productor agropecuario argentino, el mensaje es claro: el mercado europeo vuelve a estar en el radar. La previsibilidad que aporta un tratado internacional de esta envergadura actúa como un ancla para las inversiones a largo plazo, reduciendo la dependencia de mercados volátiles y posicionando a la Argentina como un proveedor estratégico de alimentos de alta calidad en un mundo con tensiones geopolíticas crecientes.














