Este miércoles 16 de septiembre de 2026 se cumplen exactamente 50 años de La Noche de los Lápices, uno de los episodios más emblemáticos de la represión ejercida contra los jóvenes durante la última dictadura cívico-militar argentina. Medio siglo después de aquellos hechos ocurridos en La Plata, la fecha vuelve a ocupar un lugar central en la memoria colectiva y, especialmente, en las escuelas, donde cada 16 de septiembre se conmemora el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios.
La historia comenzó a escribirse durante septiembre de 1976, apenas seis meses después del golpe de Estado del 24 de marzo. En La Plata, distintos estudiantes secundarios fueron secuestrados en un operativo represivo que se inició el 16 de septiembre y continuó durante los días siguientes. Los jóvenes tenían participación estudiantil y política y varios de ellos habían intervenido durante 1975 en las movilizaciones por el Boleto Estudiantil Secundario, aunque investigaciones y testimonios posteriores permitieron establecer que la persecución no puede reducirse únicamente a ese reclamo: también estuvo vinculada con su militancia y participación política.
Entre los jóvenes que quedaron asociados históricamente con La Noche de los Lápices se encuentran María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Daniel Racero, Claudio de Acha, Gustavo Calotti, Emilce Moler, Patricia Miranda y Pablo Díaz. Los secuestros no ocurrieron todos en una única noche: Calotti había sido detenido el 8 de septiembre; seis jóvenes fueron secuestrados el 16; Moler y Miranda, el 17; y Díaz, el 21. Esa secuencia represiva es la que posteriormente quedó reunida en la memoria pública bajo la denominación de La Noche de los Lápices.
Los estudiantes fueron trasladados a distintos centros clandestinos de detención, entre ellos el Pozo de Arana y el Pozo de Banfield, donde fueron sometidos a torturas. Pablo Díaz, Gustavo Calotti, Emilce Moler y Patricia Miranda sobrevivieron, mientras que María Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Claudio de Acha, Daniel Racero, Francisco López Muntaner y Horacio Ungaro continúan desaparecidos.
Con el regreso de la democracia, los testimonios de los sobrevivientes resultaron fundamentales para reconstruir lo ocurrido. El caso alcanzó una enorme repercusión pública a partir del Juicio a las Juntas de 1985, cuando Pablo Díaz declaró sobre los secuestros, las torturas y el destino sufrido por los estudiantes. Con el paso de los años, La Noche de los Lápices se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la persecución que el terrorismo de Estado ejerció contra la participación juvenil.
La memoria de aquellos estudiantes trascendió además el episodio específico. La Comisión Provincial por la Memoria señala que no fueron los primeros ni los últimos adolescentes perseguidos durante la dictadura y sitúa el caso dentro de una represión mucho más amplia contra estudiantes y jóvenes de distintos puntos del país.
En la provincia de Buenos Aires, el 16 de septiembre forma parte desde hace décadas del calendario educativo como Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios. La conmemoración fue incorporada a partir de la Ley provincial 10.671, promulgada en 1987, posteriormente modificada por la Ley 12.030. Para este 50° aniversario, el sistema educativo bonaerense elaboró materiales especiales destinados a recuperar la historia y reflexionar sobre la participación estudiantil, la democracia y los derechos humanos.
Cincuenta años después, La Noche de los Lápices continúa formando parte de la memoria histórica argentina. Aquellos estudiantes que en 1976 tenían apenas entre 16 y 18 años representan hoy una historia que atraviesa generaciones y que vuelve a ser abordada en las aulas, universidades y espacios de memoria. A medio siglo de aquellos secuestros, sus nombres permanecen asociados a una consigna que atravesó décadas y continúa identificando su recuerdo: los lápices siguen escribiendo.
