Después de más de 50 años, CLAPP cerrará definitivamente su planta de Jeppener

Una noticia de fuerte impacto laboral y social sacude a Jeppener y a todo el partido de Brandsen. La histórica autopartista CLAPP avanza hacia el cierre definitivo de su planta y prevé finalizar sus actividades el próximo 30 de noviembre, una decisión que afectará a más de 30 familias de la localidad.

La confirmación fue realizada por Daniel Cardoso, delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), quien señaló que la decisión fue comunicada a los trabajadores luego de diferentes reuniones mantenidas con representantes de la empresa.

Según la información conocida este miércoles 30 de septiembre, la determinación contempla la desvinculación de la totalidad del personal que todavía permanece en la fábrica, aunque continúan pendientes negociaciones y audiencias ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires.

El desenlace representa el capítulo más crítico de una situación que comenzó a profundizarse meses atrás. Durante abril, CLAPP ya había iniciado una fuerte reducción de su estructura laboral como consecuencia de la disminución de la producción de Stellantis, su principal cliente.

La autopartista de Jeppener, con más de medio siglo de trayectoria, llegó a contar con alrededor de 70 empleados antes de comenzar el proceso de reducción. En aquel momento se habían acordado desvinculaciones con la UOM y la continuidad de una planta considerablemente menor, mientras crecía la incertidumbre sobre el futuro de la actividad.

CLAPP se encuentra estrechamente vinculada con la industria automotriz y durante décadas fabricó diferentes componentes destinados a vehículos Peugeot y Citroën. La caída en los niveles de producción y los cambios registrados en la actividad de Stellantis tuvieron una repercusión directa sobre la fábrica instalada en Jeppener.

Durante los últimos meses todavía existía la expectativa de mantener parte de la estructura productiva y preservar algunos puestos laborales. Sin embargo, según la información comunicada ahora por la representación gremial, finalmente se avanzaría hacia el cese total de las actividades y la desvinculación de todo el personal para fines de noviembre.

La noticia adquiere una dimensión especialmente significativa para Jeppener, donde una empresa de estas características no solamente representa puestos laborales directos, sino también movimiento económico para comercios, servicios y numerosas familias de la comunidad.

Mientras continúan las instancias administrativas y las negociaciones laborales, los trabajadores atraviesan semanas de enorme incertidumbre ante la perspectiva de que, después de más de 50 años de actividad, una histórica fábrica de Jeppener cierre definitivamente sus puertas.

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