Histórico avance para Argentina: El Congreso encamina la ratificación del acuerdo Mercosur-UE

Argentina se posiciona a la vanguardia de la integración regional tras la media sanción en la Cámara de Diputados de la ratificación del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Este paso, concretado el 12 de febrero de 2026, convierte al país en el primero del bloque sudamericano en avanzar con el proceso parlamentario necesario para poner en marcha un tratado que lleva más de dos décadas en negociación.

Con 203 votos a favor, 42 en contra y 4 abstenciones, el oficialismo logró un respaldo contundente que trascendió las fronteras partidarias, sumando el apoyo de gran parte de la oposición dialoguista. La estrategia del Gobierno es clara: posicionar a la Argentina como el socio más confiable y proactivo para captar las primeras oleadas de inversión extranjera y beneficios comerciales que el pacto promete.

Qué significa este acuerdo para el bolsillo y la mesa de los argentinos

La entrada en vigencia del acuerdo no es solo una cuestión diplomática; tiene impactos directos en la economía real. Al crearse un mercado de 700 millones de personas, las oportunidades para las empresas locales se multiplican, pero también se plantean desafíos de competitividad.

Sectores que ganan terreno de inmediato:

  • El complejo agroindustrial es el gran beneficiado. Productos como la carne vacuna, las aves y el azúcar tendrán cuotas de acceso preferencial al mercado europeo. Además, las economías regionales, desde el vino mendocino hasta los frutos rojos del sur, verán eliminados aranceles que hoy limitan su crecimiento. Se estima que las exportaciones del Mercosur a la Unión Europea podrían incrementarse en un 17%.

Acceso a tecnología y bienes de capital:

  • Para el consumidor y el industrial argentino, el acuerdo facilitará la importación de maquinaria, insumos y tecnología europea con menores costos. Esto es vital para modernizar la estructura productiva nacional y mejorar la calidad de los servicios locales.

Inversiones en energía y servicios:

  • La Unión Europea busca diversificar sus fuentes de energía y mira con especial interés el potencial de Argentina en hidrógeno verde y energías renovables. El tratado brinda un marco de seguridad jurídica que es fundamental para que empresas europeas desembolsen capitales en proyectos de largo plazo en el país.

El camino hacia la implementación definitiva

A pesar del optimismo en Buenos Aires, el proceso no está exento de obstáculos. La aprobación en Diputados es solo el primer paso de un cronograma que ahora se traslada al Senado nacional, donde se espera un tratamiento ágil durante las sesiones extraordinarias de febrero.

La situación en el resto del Mercosur:

  • Mientras Argentina acelera, Uruguay, Paraguay y Brasil siguen con atención el movimiento porteño. La ratificación por parte de al menos uno de los socios del Mercosur es la llave que podría permitir la aplicación provisional del pilar comercial del acuerdo, una posibilidad que ya ha sido sugerida por autoridades del Consejo Europeo.

Las resistencias en Europa:

  • El mayor desafío se encuentra en el Viejo Continente. Países como Francia, Irlanda y Polonia mantienen fuertes resistencias debido a las protestas de sus sectores agrícolas, que temen la competencia de la carne sudamericana. Sin embargo, la estructura del acuerdo se ha diseñado para permitir que los capítulos comerciales entren en vigor de forma anticipada una vez que el Parlamento Europeo dé su visto bueno, dejando los temas más complejos de política y cooperación para una ratificación posterior de los 27 estados miembros.

Desafíos para la industria local

No todo es expansión. Sectores industriales como el automotriz y el textil enfrentarán una competencia más directa. El acuerdo contempla plazos de desgravación arancelaria de hasta 15 años para que estas industrias puedan adaptarse y ganar eficiencia. El éxito de Argentina dependerá de su capacidad para reducir la carga tributaria interna y mejorar la infraestructura logística, permitiendo que las pymes locales puedan competir de igual a igual con sus pares europeas.

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