El ingreso de una intensa masa de aire polar sobre la provincia de Buenos Aires, que este jueves dejó temperaturas bajo cero en gran parte del territorio e incluso provocó nevadas en distintos sectores del sur bonaerense, volvió a encender la preocupación de las autoridades sanitarias y organismos de emergencia por el peligro de las intoxicaciones con monóxido de carbono.
Con el aumento en el uso de estufas, calefactores, salamandras, braseros y otros sistemas de calefacción, especialistas recordaron que el monóxido de carbono representa una de las amenazas más silenciosas durante el invierno y puede resultar mortal si no se adoptan las medidas de prevención adecuadas.

Un enemigo invisible
El monóxido de carbono es un gas altamente tóxico que no tiene color, olor ni sabor, por lo que resulta prácticamente imposible detectarlo sin equipos específicos. Se genera por la combustión incompleta de gas, leña, carbón, kerosene o cualquier otro combustible utilizado para calefaccionar ambientes.
Al inhalarlo, reemplaza al oxígeno en la sangre y puede provocar una intoxicación grave en cuestión de minutos, especialmente en ambientes cerrados o con escasa ventilación.

Síntomas de intoxicación
Los especialistas recomiendan prestar atención a los primeros signos de alerta:
- Dolor de cabeza intenso.
- Mareos.
- Náuseas y vómitos.
- Somnolencia.
- Debilidad.
- Confusión.
- Dificultad para respirar.
- Pérdida del conocimiento.
Ante cualquiera de estos síntomas, se debe salir inmediatamente al aire libre, abrir puertas y ventanas y solicitar asistencia médica de urgencia.

Recomendaciones para prevenir accidentes
Las autoridades recuerdan una serie de medidas fundamentales para reducir los riesgos:
- Mantener siempre una ventilación permanente, aunque haga mucho frío.
- Controlar anualmente calefactores, estufas, termotanques y calderas mediante un gasista matriculado.
- No utilizar hornallas ni el horno de la cocina para calefaccionar ambientes.
- Evitar el uso de braseros o parrillas dentro de viviendas, garajes o habitaciones cerradas.
- Verificar que la llama de los artefactos sea siempre de color azul. Si es amarilla o anaranjada, puede indicar una combustión deficiente.
- No obstruir rejillas ni salidas de ventilación.
- Apagar braseros antes de dormir.
- Instalar detectores de monóxido de carbono cuando sea posible.

Un riesgo que cada invierno provoca tragedias
Lamentablemente, el monóxido de carbono continúa cobrando víctimas todos los años en la Argentina. Cada temporada invernal se registran intoxicaciones que afectan a familias enteras y, en numerosos casos, terminan con consecuencias fatales.
La provincia de Buenos Aires no ha sido ajena a esta problemática. En inviernos anteriores se produjeron varios episodios con personas fallecidas y decenas de intoxicados como consecuencia del uso inadecuado de sistemas de calefacción o de artefactos en mal estado.
Estas tragedias demuestran que, pese a las reiteradas campañas de prevención, el riesgo sigue presente y aumenta considerablemente durante las olas de frío extremo, cuando muchas personas mantienen sus viviendas completamente cerradas para conservar el calor.
Un invierno que exige máxima prevención
Con temperaturas que en numerosos distritos bonaerenses descendieron por debajo de los 0 °C y un marcado incremento en la demanda de calefacción, las autoridades insistieron en que la prevención es la herramienta más eficaz para evitar nuevos accidentes.
Un simple hábito, como mantener una pequeña ventilación permanente o realizar el mantenimiento de los artefactos antes del invierno, puede marcar la diferencia entre una temporada segura y una tragedia.
En jornadas de frío polar como las que atraviesa actualmente la provincia de Buenos Aires, disfrutar del calor del hogar debe ir siempre acompañado de medidas de seguridad que protejan la vida de toda la familia.
