El crecimiento de diagnósticos de TDAH y el debate global sobre su alcance real

En distintos países, los diagnósticos vinculados al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) vienen mostrando un aumento sostenido que reaviva interrogantes sobre cómo se evalúa esta condición, qué factores impulsan su crecimiento y qué implicancias tiene para quienes reciben —o no reciben— atención adecuada. Este escenario abrió una discusión amplia que combina ciencia, salud pública y cambios culturales en torno a la salud mental.

El fuerte incremento de diagnósticos y las razones que explican la tendencia

De acuerdo con estimaciones recientes, más del 11% de los niños en Estados Unidos recibió un diagnóstico de TDAH en algún momento de su vida en 2023, frente al 8% registrado en 2003. Diversos especialistas atribuyen esta suba a una mayor conciencia social sobre la salud mental, el acceso ampliado a evaluaciones y la visibilización de síntomas en poblaciones que antes quedaban fuera de los criterios tradicionales, como las niñas y mujeres.

Entre los factores que impulsaron este crecimiento se destacan:

  • Mayor sensibilidad social frente a señales de inatención e impulsividad.
  • Expansión del acceso a consultas de salud mental, tanto presenciales como online.
  • Difusión masiva de contenido sobre TDAH en redes sociales, especialmente TikTok.
  • Mayor detección en grupos históricamente subdiagnosticados, como mujeres adultas.
  • Cambios en los criterios diagnósticos, que ampliaron la población considerada.

Autoridades sanitarias estadounidenses plantean su preocupación por una posible crisis de sobrediagnóstico y sobretratamiento, mientras que organizaciones científicas remarcan la importancia de no subestimar el impacto real del TDAH cuando no es tratado a tiempo.

Los cambios en los criterios y su impacto directo en las estadísticas

El TDAH reconoce tres modalidades: predominio de inatención, predominio de hiperactividad-impulsividad y forma combinada. Para su diagnóstico se requieren síntomas persistentes durante al menos seis meses, en distintos entornos y con un impacto medible en la vida cotidiana.

La quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) modificó parámetros clave:

  • La edad límite de aparición pasó de 7 a 12 años.
  • Para adultos, se redujo la exigencia de seis a cinco síntomas de inatención o hiperactividad.
  • Se permitió una mayor combinación con otros diagnósticos.

Estas variaciones hicieron que más personas encajaran dentro del espectro evaluado, lo que contribuyó al aumento global de casos documentados, incluso sin un incremento proporcional en la prevalencia de los síntomas.

La influencia de las redes sociales y del acceso rápido a evaluaciones

El auge de la salud mental en plataformas digitales generó un fenómeno particular: miles de personas comenzaron a reconocer comportamientos vinculados al TDAH a través de videos breves y testimonios. Esto impulsó consultas espontáneas, en algunos casos sin una evaluación completa.

Especialistas advierten sobre:

  • Diagnósticos rápidos, de 15 o 20 minutos, sin anamnesis profunda.
  • Profesionales sin formación específica realizando evaluaciones online.
  • Autodiagnósticos basados en contenido simplificado o poco riguroso.

Sin embargo, este mismo movimiento permitió que muchas personas que convivían con síntomas sin identificar pudieran buscar ayuda profesional por primera vez.

Factores socioeconómicos y la brecha en el acceso a diagnósticos

Aunque el número total de diagnósticos creció, las diferencias socioeconómicas afectan fuertemente quién accede a una evaluación completa. En varios países, las familias con menos recursos consultan menos o lo hacen cuando los síntomas ya afectan de manera significativa la escolaridad o la vida diaria.

Expertos señalan que persisten:

  • Infradiagnóstico en sectores vulnerables.
  • Estigma en torno a la salud mental infantil y adulta.
  • Infratratamiento por falta de cobertura o profesionales capacitados.

Los estudios muestran además que el TDAH tiene una heredabilidad estimada del 70 al 80%, por lo que al detectar un caso en niños, muchas veces uno de los padres también recibe diagnóstico recién en la adultez.

El debate sobre el concepto de “trastorno” y la adaptación social

Mientras crecen los diagnósticos, también se intensifica la discusión sobre el enfoque con el que se aborda el TDAH. Algunas voces plantean que en ciertos entornos —como el sistema educativo— las dificultades de atención responden a estructuras rígidas y no necesariamente a disfuncionalidades individuales.

Entre las posturas más destacadas se encuentran:

  • Quienes sostienen que el TDAH es una condición neurobiológica legítima que requiere diagnóstico profesional y tratamiento adecuado.
  • Quienes proponen un enfoque basado en adaptaciones sociales, rutinas flexibles y entornos inclusivos.
  • Voces que cuestionan el término desorden, al considerar que la sociedad no contempla adecuadamente distintas formas de atención o procesamiento.

Aun así, referentes médicos remarcan que la falta de diagnóstico o de tratamiento puede generar consecuencias significativas en el rendimiento académico, laboral y emocional.

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