El histórico conflicto en la planta de neumáticos Fate, ubicada en San Fernando, sumó este viernes 20 de febrero de 2026 un capítulo de máxima incertidumbre y tensión. Cientos de operarios que se presentaron para retomar sus tareas habituales, tras el dictado de la conciliación obligatoria, se encontraron con una imagen que resume la crisis: los portones de acceso bloqueados con cadenas y candados.
La denuncia fue encabezada por el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), cuyo secretario general, Alejandro Crespo, calificó la situación como un “ataque directo” a los derechos de los trabajadores y un incumplimiento flagrante de las normativas vigentes.
El origen del conflicto: un cierre sorpresivo
La crisis estalló el pasado miércoles 18 de febrero, cuando la empresa de la familia Madanes Quintanilla anunció el cierre definitivo de su planta de producción tras 80 años de trayectoria. La decisión dejó en la calle a 920 trabajadores de forma inmediata. La firma justificó la medida alegando una “pérdida de competitividad irreparable” debido a:
- La apertura masiva de importaciones de neumáticos de origen chino (con precios hasta un 40% menores).
- Una caída drástica en el consumo interno y la pérdida de mercados de exportación.
- Una elevada conflictividad gremial acumulada durante los últimos años.
Conciliación obligatoria vs. candados en la puerta
Ante el anuncio del cierre, tanto la Secretaría de Trabajo de la Nación como el Ministerio de Trabajo bonaerense dictaron la conciliación obligatoria por un plazo de 15 días. Legalmente, esta medida obliga a retrotraer la situación al momento previo al conflicto: los despidos deben quedar sin efecto y la fábrica debería estar operativa.
Sin embargo, este viernes los trabajadores denunciaron que la empresa no permite el ingreso. “Los compañeros que tenían que presentarse a trabajar hoy vinieron todos. No hubo ausentismo y lo que encontraron es un candado”, afirmó Crespo desde los portones de la planta de Virreyes. Mientras un grupo de operarios permanece dentro del predio tras una toma iniciada el miércoles, la mayoría aguarda en las inmediaciones ante la mirada de un fuerte operativo policial.
La postura de la empresa y del Gobierno
Desde el directorio de Fate, si bien acataron formalmente la conciliación, sostienen que el proceso productivo no puede reiniciarse de un momento a otro. Argumentan que el transporte de personal fue dado de baja y que la puesta en marcha de la maquinaria requiere condiciones de seguridad que hoy no estarían garantizadas por la ocupación parcial del predio.
Por su parte, el Gobierno nacional analiza el caso bajo una óptica de “reconversión industrial”. Mientras el presidente Javier Milei deslizó sospechas sobre la oportunidad política del anuncio (en coincidencia con el debate de la reforma laboral), funcionarios de la cartera de Capital Humano insisten en que se deben agotar las instancias de mediación para resguardar los puestos de trabajo.
Qué esperar en las próximas horas
La situación de Fate se ha convertido en el símbolo de la fricción entre el nuevo modelo económico de apertura y la resistencia del entramado industrial tradicional. Para los próximos días se esperan:
- Audiencias clave: Nuevas reuniones en la Secretaría de Trabajo para intentar que la empresa asigne tareas y respete la conciliación.
- Impacto en el sector: Las plantas de Pirelli y Bridgestone observan con preocupación el desenlace, ya que el desabastecimiento de neumáticos de fabricación nacional podría profundizarse.
- Judicialización: El gremio no descarta presentaciones penales contra los directivos por el “lock-out” patronal (cierre de fábrica) que impide el ejercicio del derecho al trabajo.
Para las familias de los 920 despedidos, el tiempo corre. Mientras los candados sigan puestos, la incertidumbre sobre el sustento diario crece en una de las industrias que supo ser el motor del empleo en la zona norte del conurbano.













