Celulares prohibidos en escuelas de la provincia de Buenos Aires: Comienza la restricción en primarias

A partir de este lunes 2 de marzo de 2026, las escuelas primarias de la Provincia de Buenos Aires inician el ciclo lectivo bajo una nueva normativa estricta: el uso de teléfonos celulares y dispositivos tecnológicos personales queda restringido durante el horario de clase. La medida, oficializada por la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense a través de la Resolución 128/2026, busca reducir las distracciones en el aula, combatir el ciberbullying y fomentar la socialización presencial entre los alumnos de 6 a 12 años.

Esta decisión posiciona a la provincia de Buenos Aires en línea con otras jurisdicciones como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y diversas capitales europeas que ya han implementado limitaciones similares ante la creciente preocupación por la salud mental y el rendimiento académico de los menores.

Cómo funcionará la restricción en las aulas bonaerenses

La normativa no implica el decomiso de los equipos, sino una regulación clara sobre su presencia en el ámbito escolar. Los puntos clave que padres y docentes deben conocer son:

  • Dispositivos apagados o en la mochila: Los estudiantes que concurran con celular deberán mantenerlo guardado y apagado (o en modo silencio) desde el ingreso hasta el egreso de la institución.
  • Excepciones pedagógicas: El uso del dispositivo solo estará permitido si el docente lo solicita para una actividad específica planificada dentro del diseño curricular, como búsquedas de información guiadas o uso de aplicaciones educativas.
  • Uso en recreos: Cada institución tiene la facultad de extender la prohibición a los recreos o permitir un uso limitado, priorizando siempre el juego físico y la interacción cara a cara.
  • Emergencias familiares: En caso de que un padre necesite comunicarse con urgencia con su hijo, deberá hacerlo a través de las vías institucionales (teléfono de secretaría o preceptoría), evitando el contacto directo por WhatsApp durante la jornada.

Los motivos detrás de la medida: aprendizaje y salud mental

La implementación de esta política educativa responde a una serie de informes técnicos presentados por especialistas en psicopedagogía y pediatría. Entre los fundamentos principales se destacan:

  • Recuperación de la atención: Se estima que un alumno demora entre 10 y 15 minutos en recuperar la concentración profunda tras ser interrumpido por una notificación en su teléfono.
  • Reducción del Ciberbullying: Gran parte de los conflictos digitales entre menores se originan o potencian durante el horario escolar. Al limitar el uso de cámaras y redes sociales en la escuela, se busca crear un entorno más seguro.
  • Fomento de la lectocomprensión: En un contexto donde los índices de alfabetización son una prioridad para la provincia, las autoridades apuestan a que la eliminación de pantallas favorezca el contacto directo con libros y materiales físicos.

El rol de las familias y la adaptación de las escuelas

Para que la medida sea efectiva, el Gobierno bonaerense ha solicitado la colaboración activa de las familias. Se recomienda que los niños de nivel primario no lleven dispositivos de alto valor a la escuela y que se dialogue en el hogar sobre la importancia de respetar las normas de convivencia digital.

Por su parte, los establecimientos educativos han comenzado a instalar “estaciones de carga” o cajas de resguardo para aquellos alumnos que, por razones de seguridad en el trayecto casa-escuela, deben portar el teléfono obligatoriamente.

¿Qué pasa en el nivel secundario?

Si bien la restricción que entra en vigencia mañana se centra en el nivel primario, para el nivel secundario se mantiene un esquema de “uso responsable”. En este caso, el celular se integra como una herramienta de trabajo frecuente, pero bajo protocolos que prohíben el uso de redes sociales de entretenimiento o plataformas de juegos de azar durante las horas de cátedra.

Esta política educativa será evaluada al finalizar el primer trimestre de 2026 para analizar su impacto en los índices de repitencia y clima escolar, pudiendo extenderse de manera más rígida a otros niveles si los resultados son positivos.

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