La temporada de verano 2026 en la Costa Bonaerense atraviesa un fenómeno que ha encendido las alarmas entre turistas y guardavidas: la aparición masiva de aguas vivas y tapiocas en las playas. Desde Monte Hermoso hasta Mar del Plata, la presencia de estos organismos se ha intensificado en las últimas semanas de febrero, obligando a los bañistas a extremar precauciones.
Este incremento no es casualidad. Según los especialistas, el factor determinante ha sido el calentamiento inusual del agua del mar, que favorece la reproducción y el acercamiento de estas especies a la orilla. A continuación, detallamos todo lo que necesitás saber para protegerte y actuar correctamente ante una picadura.
¿Por qué hay tantas aguas vivas este febrero?

El mar argentino presenta este año temperaturas superiores al promedio histórico. Las corrientes cálidas provenientes del norte no llegan solas: arrastran consigo grandes cardúmenes de medusas. La especie más frecuente que se está avistando es la Olindias sambaquiensis, conocida popularmente como “la medusa de la cruz” por el dibujo característico en su cuerpo transparente.
Además de las medusas visibles, los veraneantes reportan mucha actividad de “tapiocas” (Liriope tetraphylla), organismos diminutos, casi invisibles, que se sienten como pequeños pinchazos o electricidad al entrar al agua, especialmente en zonas como Pinamar, Villa Gesell y el Partido de la Costa.
Protocolo de acción: qué hacer si te pica una aguaviva
La reacción inmediata es clave para minimizar el dolor y evitar que la toxina se siga expandiendo. Si vos o alguien de tu familia sufre una picadura, seguí estos pasos avalados por los cuerpos médicos y de guardavidas:
- Salí del agua inmediatamente: El dolor puede ser intenso y provocar calambres o pánico, por lo que es vital volver a la arena segura.
- No frotes la zona: Aunque el ardor sea desesperante, rascarse o frotar la piel (incluso con una toalla) solo logra que las células urticantes que quedaron adheridas liberen más veneno.
- Lavá con agua de mar: Nunca uses agua dulce. Enjuagá la herida con abundante agua salada para arrastrar los tentáculos sin activar la toxina.
- Aplicá vinagre: Si tenés acceso a un parador o puesto de guardavidas, pedí vinagre. El ácido acético neutraliza los nematocistos (células venenosas) que aún no se dispararon.
- Retirá los restos con pinzas: Si ves filamentos pegados a la piel, quitalos con una pinza de depilar o un objeto rígido (como una tarjeta de crédito), nunca con las manos desnudas.
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Lo que NUNCA debés hacer (Errores comunes)
Existen muchos mitos populares que, lejos de ayudar, empeoran el cuadro. Es fundamental evitar estas prácticas:
- No uses agua dulce: El agua de la canilla, mineral o el hielo común provocan un cambio osmótico que hace “estallar” las células venenosas, liberando más toxina y aumentando el dolor drásticamente.
- No orines sobre la herida: A pesar de la creencia popular, la orina no tiene la composición química adecuada para neutralizar el veneno y puede causar infecciones.
- No apliques alcohol ni vendajes: Esto puede irritar más la zona afectada.
Síntomas de alarma: cuándo ir al médico
En la mayoría de los casos, la picadura se resuelve con dolor local, enrojecimiento y ardor que disminuye con las horas. Sin embargo, hay situaciones que requieren atención médica urgente:
Si la víctima es un niño pequeño, una persona alérgica, o si la picadura ocurrió en zonas sensibles como el rostro, cuello o genitales, acudí inmediatamente a una guardia. También debés buscar ayuda si se presentan síntomas sistémicos como dificultad para respirar, mareos, náuseas o dolor de pecho.
Ante la duda, consultá siempre al guardavidas de tu sector. Ellos están capacitados para brindar los primeros auxilios y evaluar la gravedad de la situación. Disfrutá de la playa, pero mantene la atención en el agua: si ves banderas de advertencia por fauna marina, respetalas.













