El fuerte aumento del costo de vida empujó a miles de argentinos a retrasarse en sus vencimientos, generando un escenario de morosidad récord que encendió las alarmas de todo el sistema financiero.
Ante este panorama crítico, las entidades bancarias decidieron mover sus fichas para evitar un colapso en la cadena de pagos y ofrecer un alivio urgente.
Un salvavidas histórico a 10 años de plazo
El Banco Nación (BNA) tomó la iniciativa con una medida inédita destinada a personas que tienen cuotas vencidas e impagas pero mantienen una calificación crediticia regular (situación 1 o 2).
La nueva línea de préstamos personales permite la unificación de deudas bajo condiciones extremadamente flexibles para que el cliente pueda volver al sistema.
- Plazo de financiación: Se extiende hasta los 120 meses (10 años completos) para licuar el peso de la cuota.
- Monto máximo: La entidad financia hasta el 100% de la deuda consolidada con un tope de $100 millones.
- Destino de los fondos: No hay entrega de efectivo; el dinero se aplica de forma directa para cancelar las obligaciones vencidas en el propio banco.
Tasas y el beneficio de cuidar tu bolsillo
La tasa de interés establecida para esta línea a largo plazo es de 10% + UVA, una cifra pensada para un reordenamiento previsible.
Para mitigar el impacto de la inflación, los usuarios cuentan con la opción de incorporar una cobertura CER-CVS abonando un 1% adicional.
Esta cláusula es fundamental porque garantiza que la cuota se ajuste por el coeficiente salarial y no por los precios generales, evitando que el pago mensual desborde el presupuesto familiar.
Refinanciación de tarjetas y límites de compra
Para quienes arrastran deudas específicas con los plásticos, el plan incluye un esquema de salvataje que busca sostener el consumo diario.
Los clientes con retrasos de hasta 90 días pueden reestructurar saldos pendientes de hasta $10 millones con una TNA del 35% y plazos de hasta 60 meses.
Esta alternativa tiene un beneficio doble: el pago inicial arranca recién en el próximo resumen y contempla el mantenimiento de la tarjeta activa, realizando adecuaciones temporales en los límites de compra.
En los casos donde el atraso financiero supera los 90 días, el banco habilitará esquemas de refinanciación especiales con plazos extendidos de hasta 96 meses.
El plan de los bancos privados caso por caso
A diferencia de la banca pública, las entidades privadas y las empresas del sector fintech optaron por esquemas de resolución personalizados.
Debido a que la irregularidad en préstamos personales superó el 14% y en tarjetas alcanzó el 11,7%, las firmas privadas descartan un plan masivo y prefieren evaluar a cada cliente por separado.
Las estrategias privadas se centran en flexibilizar los límites de financiamiento mínimos de los plásticos y ofrecer planes de pago cortos antes de que la deuda pase a una instancia judicial.
El objetivo general de todo el ecosistema financiero es evitar que las familias queden afuera del circuito formal de crédito de cara a los próximos meses.
