Un informe elaborado por la Universidad de San Andrés (UdeSA) reveló que la IA podría aportar hasta u$s17.700 millones a la economía argentina para 2030, lo que equivale al 2,1% del PBI proyectado para ese año.
Sin embargo, los especialistas advirtieron que para alcanzar ese potencial máximo, el sector privado debe acelerar urgente la incorporación de estas herramientas en sus procesos productivos.
Las cifras del impacto económico y los dos escenarios posibles
Actualmente, la inteligencia artificial genera cerca de u$s4.316 millones en la economía nacional, representando el 0,6% del PBI.
Si el país mantiene el ritmo actual de adopción sin reformas profundas, el aporte llegará a u$s12.708 millones en 2030 (1,5% del PBI).
La brecha entre no cambiar nada y aplicar una estrategia coordinada equivale a u$s5.000 millones adicionales en productividad que la Argentina podría ganar o perder.
La posición de Argentina en el ranking de la región
Según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2026), elaborado por la CEPAL y el CENIA de Chile, el país se ubica en el sexto lugar sobre 19 economías, con 55,6 puntos.
El listado regional está encabezado por Chile (71,4 puntos), seguido por Brasil (68,4), Uruguay (67), Colombia (56,8) y Costa Rica (56).
Aunque la Argentina cuenta con una inversión estimada en IA de u$s798 millones para 2026, la escala de gasto y la tasa de expansión futura siguen por debajo de los líderes regionales.
Uso en empresas y brecha en las pymes
El relevamiento de la UdeSA arrojó que apenas el 11,2% de las empresas argentinas integra inteligencia artificial en sus operaciones cotidianas.
El número está lejos del promedio del 20,2% registrado en los países de la OCDE, así como de los índices de Uruguay (16,5%) y Chile (13,5%).
En las grandes empresas locales, la adopción llega al 34,7%, mientras que en el sector de las medianas pymes cae al 16% y en las pequeñas al 8,5%.
El mapa del sector y la falta de talento para 2029
El ecosistema argentino cuenta con más de 340 firmas de software, consultoría y servicios de IA, junto a casi 200 desarrolladores de aplicaciones específicas.
No obstante, el estudio proyecta que hacia 2029 se profundizará la escasez de personal capacitado si la tasa de adopción empresarial se acelera como se requiere.
Para evitar un cuello de botella, los investigadores sugieren crear un equipo técnico de coordinación en la Presidencia y acelerar programas de reconversión laboral (reskilling).
