Argentina y Uruguay ratifican el acuerdo con la Unión Europea y comienza la aplicación parcial

En un giro determinante para el comercio exterior de la región, la Argentina y Uruguay se convirtieron esta semana en los primeros socios del Mercosur en ratificar formalmente el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea (UE). Tras el visto bueno de los parlamentos en Buenos Aires y Montevideo el pasado jueves 26 de febrero de 2026, la Comisión Europea anunció que procederá con la aplicación provisional y parcial del acuerdo, permitiendo que los beneficios arancelarios comiencen a regir sin esperar la validación del resto del bloque.

Esta decisión, impulsada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, busca asegurar una “ventaja estratégica” en un mercado global competitivo, marcando el fin de una espera de más de 25 años de negociaciones.

Qué significa la “aplicación provisional” para la Argentina

Al tratarse de un acuerdo mixto, la implementación total requiere la aprobación de todos los estados miembros de la UE y un fallo del Tribunal de Justicia europeo. Sin embargo, la normativa permite que el pilar comercial entre en vigencia de forma inmediata para los países que ya lo han ratificado.

Para la Argentina, esto se traduce en una apertura gradual pero concreta:

  • Eliminación de aranceles: La UE eliminará impuestos para aproximadamente el 92% de las exportaciones provenientes del Mercosur.
  • Acceso bilateral: El esquema permite que los beneficios operen entre la UE y cada país del Mercosur individualmente. Esto significa que la Argentina comenzará a gozar de las preferencias antes que Brasil o Paraguay, si estos últimos demoran sus procesos internos.
  • Seguridad jurídica: El acuerdo aporta un marco de estabilidad para las inversiones extranjeras, reduciendo la discrecionalidad en las reglas de juego comerciales.

Los sectores ganadores con arancel cero

El impacto en las economías regionales argentinas será inmediato en varios rubros que hoy enfrentan barreras impositivas de hasta el 17%. Según los detalles del acuerdo, los principales beneficiados en esta etapa son:

  • Pesca: Productos como langostinos, merluza y calamar obtendrán acceso libre de aranceles desde la entrada en vigor.
  • Agroindustria y Frutas: Se eliminan tasas para cítricos (limones y naranjas), peras, arándanos y cerezas. La miel, por su parte, accederá a una cuota de 45.000 toneladas con arancel cero.
  • Energía y Minería: El Gobierno proyecta un crecimiento exportador de hasta el 122% en una década para estos sectores, gracias a la mayor integración con las cadenas de valor europeas.
  • Alimentos y Bebidas: El sector ya exporta más de US$ 3.400 millones a Europa; el acuerdo reduce los costos de entrada a mercados clave como Italia, España y Alemania.

El desafío de las salvaguardias y la industria local

No todo es apertura irrestricta. Para calmar las protestas de los agricultores franceses y proteger a los productores locales, la UE ha incluido cláusulas de salvaguardia. Estas permiten reinstaurar aranceles si se detecta un aumento súbito de importaciones que dañe el mercado interno europeo, especialmente en carnes y azúcar.

Del lado argentino, el sector manufacturero y las PyMEs industriales miran el acuerdo con cautela. Si bien el Mercosur eliminará aranceles para el 91% de las importaciones europeas (maquinaria y químicos), lo hará en plazos de transición de hasta 10 y 15 años, otorgando tiempo para que la industria nacional gane competitividad.

Próximos pasos en el calendario 2026

Con la ratificación de Argentina y Uruguay ya promulgada (Ley 27.800 en nuestro país), el foco se desplaza ahora hacia los socios restantes:

  • Brasil: La Cámara de Diputados ya dio media sanción y se espera que el Senado Federal complete el trámite en marzo.
  • Paraguay: El Congreso paraguayo tiene previsto tratarlo en las próximas sesiones ordinarias de este mes.
  • Tribunal de Justicia de la UE: Se aguarda un dictamen sobre la legalidad del tratado, lo que podría demorar la implementación “plena” (incluyendo los pilares políticos y de cooperación) hasta finales de 2027.

La entrada en vigencia de este “acuerdo interino” coloca a la Argentina en una posición de privilegio para captar inversiones que buscan abastecer al mercado europeo con menores costos logísticos y tributarios.

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