Este 28 de febrero marca el final del mes más breve del calendario. Con solo 28 días —y 29 cada cuatro años— febrero siempre despierta curiosidad. ¿Por qué es más corto que el resto? ¿Qué ocurre en los años bisiestos? ¿Y cómo se registra a los bebés que nacen el 29?
¿Por qué febrero tiene menos días?
La explicación se remonta a la antigua Roma. En sus orígenes, el calendario romano tenía 10 meses y comenzaba en marzo. Más tarde se incorporaron enero y febrero, pero este último quedó al final del año y con menos días.
La gran reforma llegó con Julio César, quien en el año 46 a.C. instauró el calendario juliano. Allí se estableció un sistema más preciso basado en el ciclo solar, pero febrero conservó su duración reducida.
Siglos después, en 1582, Papa Gregorio XIII impulsó una nueva modificación que dio origen al calendario gregoriano, el mismo que utilizamos hoy. Este ajuste perfeccionó el cálculo del año solar y mantuvo a febrero como el mes variable del calendario.
¿Por qué cada 4 años tiene 29 días?
La Tierra tarda aproximadamente 365 días y 6 horas en dar la vuelta completa al Sol. Esas 6 horas “extra” no encajan en el calendario anual.
Al acumularse durante cuatro años (6 horas x 4 = 24 horas), se suma un día completo. Ese día adicional se agrega a febrero, que pasa a tener 29 días. Así nacen los llamados años bisiestos.
Sin esta corrección, con el paso del tiempo las estaciones del año se desfasarían del calendario.
¿Qué pasa con los bebés que nacen el 29 de febrero?
Las personas que nacen el 29 de febrero —conocidas popularmente como “bisiestas”— celebran su cumpleaños en esa fecha solo cada cuatro años.
En los años no bisiestos, la legislación argentina permite que elijan festejarlo el 28 de febrero o el 1 de marzo, según preferencia familiar.
En cuanto al registro civil, si un bebé nace el 29 de febrero, se lo inscribe oficialmente con esa fecha exacta cuando el año es bisiesto. No se modifica ni se “traslada” al 28 o al 1°. Su documentación refleja el día real de nacimiento.

















