San Vicente: Vecinos golpean a una abuela para quedarse con la casa

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Una abuela de 84 años es blanco de acosos, amenazas y hasta agresiones de un grupo de vecinos, en la localidad bonaerense de San Vicente. “Me quieren matar para sacarme de mi casa” repite rompiendo en llanto, con desesperación y angustia. Los ataques comenzaron a sucederse y a acrecentarse desde hace tres años cuando la anciana reveló sus deseos de vender la propiedad.

Esto hace que los vincule con el afán de sus agresores de apropiarse el inmueble. La víctima sólo pretende reestablecer el cerco perimetral derribado por sus vecinos para vivir en paz y poder dormir en tranquilidad puesto que cada noche es un tormento para la indefensa abuela.

A sus 84 años, María Nélida Sallensen padece un infierno en manos de un grupo familiar que reside en las inmediaciones de su casa, situada en la calle Leandro Alem al 400, de San Vicente, que se cristaliza en advertencias de muerte y en maltratos físicos y verbales.

La odisea comenzó hace tres años cuando en una oportunidad “su médico de cabecera le ofreció intercambiar su propiedad por la casa de mi abuela para poner un geriátrico. Al enterarse las vecinas, le rompieron el tejido y comenzaron a decir que ese lugar es de ellos”.

El testimonio pertenece a Estefanía Gutiérrez, nieta de María, quien al acentuarse las agresiones acudió a la justicia pero hasta el momento “me piden testigos, pero los demás vecinos están amenazados y tienen miedo de hablar. En fiscalía me siguen pidiendo cosas pero no sé que están esperando, solo estoy pidiendo que mi abuela pueda vivir tranquila”.

Sin embargo, la angustia se acentúa cada vez más puesto que el pasado martes 3 de mayo diez personas irrumpieron en su propiedad para podarle sus árboles y “ella intentó impedirlo pero la agarraron entre diez personas, la tomaron de los pelos, la empujaron y hasta la golpearon”, remarcó Estefanía a Crónica.

Por lo tanto, la joven dejó en claro que “mi miedo es que la quieran matar para quedarse con la casa, ya le arrojaron nafta por la ventana y le dijeron que iban a prender fuego la vivienda con ella dentro. Le hacen la vida imposible”.

Lo más significativo ante semejante tortura que azota a Sallensen, radica en que sólo está rogando que las autoridades le otorguen el respaldo legal para perimetrar nuevamente su terreno puesto que cree que de esa manera podrá recuperar la tranquilidad perdida hace tres años.

Por estas horas el temor de María es enorme habida cuenta de que no duda que esos vecinos son capaces de cualquier cosa. “Alguien tiene que tomar cartas en el asunto”, comenta Estefanía que sufre tanto como su abuela el duro trance que atraviesan. “Es levantarse a la mañana y ver con qué nos encontramos. No hay duda que todo puede terminar muy mal”, comentó la nieta de Sallensen.
Fuente: Crónica

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