En una reciente intervención pública, el ministro de Economía, Luis Caputo, brindó precisiones fundamentales sobre el esquema de ingresos para la clase pasiva en Argentina. En un contexto donde la inflación comienza a mostrar signos de desaceleración pero el costo de vida sigue siendo el foco de preocupación de millones de beneficiarios de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), las definiciones del titular del Palacio de Hacienda traen claridad sobre la continuidad de los refuerzos y la aplicación de la nueva fórmula de movilidad.
El eje de la política previsional actual se centra en la transición hacia un sistema que ajusta los haberes mensualmente por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), buscando que las jubilaciones no pierdan terreno frente al avance de los precios.
Qué pasará con el bono extraordinario de $70.000
Una de las dudas más urgentes entre los jubilados y pensionados que perciben el haber mínimo era la continuidad del bono de $70.000. Caputo confirmó que este refuerzo se mantendrá vigente, pero aclaró un punto determinante: el monto no tendrá actualizaciones automáticas por inflación.
La estrategia del Gobierno nacional consiste en utilizar el bono como un instrumento de contención para los sectores de menores ingresos mientras la fórmula de movilidad logra recomponer la base del haber. Al permanecer congelado, el bono actúa como un piso garantizado, pero su peso relativo dentro del ingreso total irá variando a medida que el haber básico aumente por la inflación de meses anteriores.
La nueva fórmula de movilidad y los aumentos por IPC
El ministro enfatizó que, tras la modificación de la ley de movilidad por decreto, los jubilados argentinos ahora cuentan con una previsibilidad que no tenían en el esquema anterior. Los aumentos se aplican de forma mensual tomando como referencia el dato de inflación publicado por el INDEC con dos meses de rezago.
Este mecanismo permite que, en periodos de inflación decreciente, el haber jubilatorio empiece a recuperar poder de compra real, ya que el aumento percibido en el mes corriente corresponde a una inflación pasada que fue más alta que la actual. Caputo defendió este esquema como la herramienta más eficaz para proteger a los abuelos del “impuesto inflacionario” que históricamente licuó sus ingresos.
Montos estimados y quiénes cobran los aumentos
Con la confirmación de la vigencia del bono y la aplicación del IPC, los grupos que percibirán las actualizaciones en sus haberes son:
- Jubilados y pensionados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
- Beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM).
- Titulares de Pensiones No Contributivas (PNC) por Invalidez y Vejez.
- Madres de 7 hijos que perciben pensiones no contributivas.
Para el mes de abril de 2026, el haber mínimo, sumado al bono de $70.000, se consolida como el nuevo umbral de ingresos, asegurando que ningún beneficiario cobre por debajo de esa cifra unificada.
Impacto en medicamentos y canasta básica
Más allá de los porcentajes de aumento, el ministro Caputo señaló que la estabilidad de los precios es lo que finalmente determinará el bienestar del sector. En ese sentido, destacó la importancia de los acuerdos de precios y el control sobre los costos de los medicamentos, un rubro crítico que representa gran parte del gasto mensual de los adultos mayores.
Desde el Ministerio de Economía sostienen que la prioridad es alcanzar el déficit cero para eliminar la emisión monetaria, lo que a largo plazo debería estabilizar la canasta básica total (CBT). Hasta que eso suceda, el bono de $70.000 seguirá funcionando como la red de seguridad principal para quienes no cuentan con otros ingresos.













