Las elevadas temperaturas que se vienen registrando en los últimos días en la provincia de Buenos Aires incrementan de manera significativa el riesgo de incendios forestales, una situación que mantiene en alerta permanente a los equipos de emergencia.
En este contexto, Bomberos Voluntarios y efectivos de la Policía de la provincia de Buenos Aires trabajan prácticamente sin descanso, respondiendo a múltiples focos ígneos que se repiten a diario en zonas rurales, campos, banquinas y sectores con abundante vegetación seca.
Focos intencionales y descuidos humanos
Si bien algunos incendios se originan de manera involuntaria, las autoridades advierten que una gran parte de los focos se generan por negligencia humana. Entre las causas más frecuentes se encuentran el arrojo de colillas de cigarrillos, botellas o vidrios, que con la acción del sol funcionan como lupa y pueden iniciar el fuego en cuestión de segundos.
Estas situaciones no solo ponen en riesgo el ambiente, sino también viviendas, animales y la vida de quienes combaten las llamas, muchas veces en condiciones extremas de calor y viento.
Recomendaciones clave para prevenir incendios
Ante este escenario, se solicita a la población extremar los cuidados y adoptar conductas responsables:
- No arrojar colillas de cigarrillos en rutas, campos ni zonas con vegetación.
- Evitar encender fuego al aire libre, incluso para quemas aparentemente controladas.
- No dejar botellas, vidrios u otros elementos que puedan concentrar el calor del sol.
- Respetar las prohibiciones de quema vigentes.
- Ante la detección de humo o fuego, dar aviso inmediato al 911 o a los Bomberos.
Una responsabilidad colectiva
Las autoridades remarcan que la prevención es fundamental y que cada acción individual puede marcar la diferencia. Reducir los incendios forestales no solo protege el entorno natural, sino que también permite preservar recursos y evitar poner en riesgo a quienes arriesgan su vida para controlar las emergencias.
La colaboración de la comunidad resulta clave para atravesar este período de altas temperaturas sin consecuencias mayores.















