Septiembre podría marcar un cambio importante en el clima de la Provincia de Buenos Aires, en una transición entre los últimos pulsos de frío del invierno y una primavera que comenzará bajo la influencia de un fenómeno de El Niño cada vez más intenso.
Los principales modelos meteorológicos empiezan a mostrar señales de una atmósfera más activa sobre el centro del país, con mayor frecuencia de sistemas de lluvia y cambios térmicos más marcados.
El escenario no significa que desaparecerán definitivamente las jornadas frías ni que vaya a llover durante todo el mes. Sin embargo, las tendencias de mediano y largo plazo empiezan a mostrar diferencias respecto del patrón que dominó buena parte del invierno.
Qué anticipan los modelos para septiembre en la Provincia de Buenos Aires

El modelo europeo ECMWF, uno de los principales sistemas de pronóstico utilizados internacionalmente, muestra para septiembre una mayor frecuencia de precipitaciones sobre la región pampeana.
Las proyecciones estacionales indican anomalías positivas cercanas al 10% en las lluvias sobre sectores del centro del país, que incluyen buena parte de la Provincia de Buenos Aires.
El cambio comienza a hacerse más evidente justamente durante septiembre, cuando aumenta la disponibilidad de humedad y la circulación atmosférica empieza a adoptar características propias de la primavera.
Ver también: El Niño entra en una etapa clave: qué puede pasar en la Provincia esta primavera
Esto no significa que cada localidad vaya a recibir exactamente un 10% más de lluvia.
Las anomalías representan una tendencia mensual sobre regiones extensas y pueden producirse mediante algunos episodios intensos separados por varios días secos.
El SMN también muestra una señal hacia mayores lluvias
La tendencia coincide con el último Pronóstico Climático Trimestral del Servicio Meteorológico Nacional, correspondiente a agosto, septiembre y octubre de 2026.
Para buena parte de la Provincia de Buenos Aires, el organismo ubica las precipitaciones dentro de la categoría normal o superior a lo normal.
En el este bonaerense y el AMBA también aparece esa señal hacia acumulados que podrían ubicarse por encima de los valores habituales para la época.
El informe fue elaborado a partir de modelos climáticos globales, modelos estadísticos nacionales y el análisis de las condiciones oceánicas y atmosféricas.
El propio SMN aclara que estas proyecciones representan el comportamiento promedio de varios meses y no permiten conocer desde ahora qué día habrá una tormenta ni cuántos milímetros caerán en una ciudad determinada.
El Niño empieza a cambiar el escenario para la primavera

Uno de los principales factores detrás de esta tendencia es el rápido fortalecimiento de El Niño en el océano Pacífico.
La actualización del SMN correspondiente a agosto ya considera que las condiciones oceánicas y atmosféricas son consistentes con una fase cálida del fenómeno.
La NOAA de Estados Unidos fue todavía más contundente en su informe del 13 de agosto.
El organismo confirmó que El Niño continúa fortaleciéndose y estimó una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad muy fuerte durante los próximos meses.
Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, NOAA asigna actualmente un 100% de probabilidad a la continuidad de El Niño.
El fenómeno podría alcanzar su etapa de mayor intensidad entre octubre y diciembre.
Septiembre podría ser apenas el comienzo del período más activo
El cambio previsto para septiembre no sería necesariamente el punto máximo.
Los modelos proyectan un fortalecimiento progresivo de El Niño durante la primavera.
Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, NOAA estima actualmente una probabilidad del 93% de que el fenómeno alcance la categoría de muy fuerte, según su índice RONI.
La señal aumenta todavía más hacia octubre-noviembre-diciembre.
Eso coloca a septiembre como una especie de mes de transición, en el que podrían comenzar a observarse con mayor frecuencia condiciones características de una primavera más húmeda y dinámica.
Qué zonas bonaerenses deberán seguir con mayor atención las lluvias
Aunque ningún modelo permite determinar ahora cuáles serán las ciudades más afectadas por cada episodio, existen sectores que llegan a septiembre con una situación hídrica más sensible.
El centro, noroeste y sudeste bonaerense tuvieron durante 2026 diferentes períodos con acumulados importantes de precipitaciones.
Además, la Provincia realiza monitoreos agrometeorológicos semanales para seguir la evolución de humedad de los suelos, excesos hídricos, heladas y riesgo de inundaciones.
La situación resulta especialmente relevante para zonas vinculadas con la cuenca del río Salado, donde la combinación entre nuevos episodios de lluvia y suelos previamente cargados puede generar problemas de escurrimiento.
Por eso, el impacto de una primavera más húmeda no dependerá solamente de cuánto llueva, sino también del estado previo del suelo.
Más tormentas no significa necesariamente más días de lluvia
Uno de los errores frecuentes al interpretar estos modelos es pensar que una señal de precipitaciones superiores significa que lloverá durante gran parte del mes.
No necesariamente.
Septiembre podría tener períodos prolongados de estabilidad interrumpidos por episodios de lluvia más importantes.
Por ejemplo, si durante todo el mes se producen tres o cuatro eventos intensos, el acumulado total podría terminar por encima de la media aunque hayan existido muchas jornadas sin precipitaciones.
Los modelos estacionales no tienen resolución suficiente para determinar ese nivel de detalle con varias semanas de anticipación.
También habrá fuertes cambios de temperatura
El comienzo de la primavera meteorológica no elimina inmediatamente la posibilidad de entradas de aire frío.
Septiembre es históricamente un mes de grandes oscilaciones térmicas en la Provincia.
Pueden alternarse:
- Jornadas templadas o cálidas.
- Frentes fríos.
- Descensos bruscos de temperatura.
- Heladas tardías en el interior.
- Períodos con viento norte.
- Tormentas asociadas al ingreso de frentes.
De hecho, el final de agosto ya está mostrando ese comportamiento.
Después de un importante ingreso de aire frío durante el último fin de semana, las temperaturas comenzaron a recuperarse esta semana y un nuevo frente traerá lluvias y tormentas sobre Buenos Aires antes del cierre del mes.
Ese tipo de cambios rápidos comenzará a hacerse cada vez más habitual durante septiembre.
Por qué la primavera aumenta el riesgo de tormentas fuertes
Durante septiembre comienza a incrementarse la disponibilidad de aire cálido y húmedo desde el norte.
Al mismo tiempo, todavía pueden avanzar masas de aire frío provenientes del sur.
Cuando esos dos tipos de aire interactúan, aumenta la posibilidad de formación de frentes y tormentas.
A medida que avance la primavera, también crecerá la energía disponible en la atmósfera.
Por ese motivo, septiembre suele marcar el inicio de una etapa de mayor actividad de tormentas en el centro y este de Argentina, aunque el período de mayor frecuencia generalmente ocurre posteriormente, durante octubre, noviembre y diciembre.
El fortalecimiento de El Niño podría potenciar la disponibilidad de humedad durante esa etapa.
¿Puede volver a hacer mucho frío en septiembre?
Sí.
Una tendencia hacia temperaturas medias normales o superiores no significa que hayan terminado las irrupciones de aire polar o las heladas.
Incluso durante una primavera finalmente más cálida que el promedio pueden producirse uno o varios episodios de frío intenso.
Esto resulta particularmente importante para áreas agrícolas del interior bonaerense, donde una helada tardía durante septiembre puede tener consecuencias sobre determinados cultivos.
Por eso, el pronóstico climático mensual debe complementarse permanentemente con los pronósticos de corto plazo.
El primer cambio comenzaría antes de septiembre
La transición puede empezar a sentirse incluso durante los últimos días de agosto.
El ECMWF anticipa para esta semana un evento de lluvias sobre sectores de Buenos Aires y el centro argentino, después del ingreso de aire frío registrado durante el fin de semana.
La situación también coincide con la tradicional época de la llamada Tormenta de Santa Rosa, aunque desde el punto de vista meteorológico no existe una tormenta específica que ocurra obligatoriamente todos los años alrededor del 30 de agosto.
Ese episodio podría funcionar como una señal temprana de una circulación atmosférica más activa de cara al próximo mes.
Qué habrá que mirar durante los próximos días
Hay tres actualizaciones que permitirán definir con mayor precisión cómo evolucionará el escenario.
La primera será el próximo pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional, que incorporará el período septiembre-octubre-noviembre.
La segunda llegará el 10 de septiembre, cuando NOAA publique una nueva actualización sobre El Niño.
Finalmente, los modelos semanales permitirán comenzar a identificar los primeros eventos concretos de lluvias, tormentas y entradas de aire frío de septiembre.
Por ahora, las principales señales coinciden en un punto: el comienzo de la primavera podría traer una atmósfera más húmeda y activa sobre la Provincia de Buenos Aires, mientras El Niño continúa fortaleciéndose.
Septiembre será, por lo tanto, un mes clave para determinar si ese cambio comienza a instalarse de manera sostenida o si los episodios de lluvia todavía aparecen de forma aislada antes de la etapa más intensa prevista para octubre y noviembre.
