En un contexto de alta sensibilidad económica y tras sufrir reveses judiciales en su intento por frenar la reforma laboral, la Confederación General del Trabajo (CGT) ha decidido dar un giro estratégico. Esta semana, la central obrera termina de pulir los detalles para el lanzamiento de su propio centro de estadísticas socioeconómicas, una suerte de “INDEC blue” con el que buscará disputar el relato de la realidad económica argentina frente al Gobierno de Javier Milei.
La iniciativa no es solo una declaración política, sino una herramienta técnica con la que el sindicalismo pretende sentarse a discutir paritarias y condiciones de trabajo con datos propios, cuestionando la metodología o el alcance de las mediciones oficiales en rubros sensibles como el costo de vida y la informalidad laboral.
Una alianza académica para blindar los datos: El rol de la UBA
Para dotar de rigor científico y credibilidad a sus mediciones, la CGT ha sellado una alianza estratégica con la Universidad de Buenos Aires (UBA). El proyecto contempla la creación de un Observatorio de Datos que contará con el respaldo metodológico de especialistas de la Facultad de Ciencias Económicas.
Esta asociación busca evitar que los números sean desestimados como “proclamas políticas”. La UBA aportará los técnicos y la estructura de procesamiento de datos, mientras que la central obrera pondrá a disposición su capilaridad territorial —a través de las bases sindicales en todo el país— para realizar relevamientos de precios en comercios de cercanía y medir el pulso del empleo sector por sector.
Qué medirá el nuevo Observatorio Sindical
El “INDEC de la CGT” no se limitará únicamente a la inflación minorista. El plan de trabajo para este 2026 incluye tres ejes fundamentales:
- Índice de Precios al Consumidor (IPC) Sindical: Un relevamiento mensual enfocado en la “canasta del trabajador”, priorizando alimentos, transporte y servicios regulados que impactan más fuerte en los salarios medios y bajos.
- Monitor de Empleo y Precariedad: Ante el reciente aumento de la informalidad laboral (que trepó al 43% a fines de 2025), la CGT medirá la destrucción de puestos en el sector formal y el avance del empleo no registrado.
- Costo de Vida y Canasta Básica: Mediciones específicas para determinar el umbral de pobreza para una familia tipo, un dato que los gremios consideran subestimado en las estadísticas nacionales actuales.
El trasfondo político: Paritarias y Reforma Laboral
El lanzamiento de este observatorio llega en un momento de máxima tensión. Luego de que la Cámara Nacional de Apelaciones confirmara el rechazo a la cautelar de la CGT contra la reforma laboral, la central obrera busca recuperar la iniciativa.
Con datos propios en la mano, los sindicatos pretenden endurecer su postura en las negociaciones salariales de abril y mayo. “No vamos a permitir que se homologuen paritarias por debajo de la inflación real que ven nuestros trabajadores en las góndolas”, aseguran desde el entorno del triunvirato de mando. La intención es exponer la brecha entre el “atraso cambiario” que pregona el sector financiero y el “atraso salarial” que denuncian las bases.
Impacto para el trabajador y el consumidor
Para el ciudadano común, la aparición de este nuevo índice significará contar con una referencia adicional a la hora de entender su poder de compra. En ciudades del interior o los grandes cordones industriales, donde los precios de los comercios barriales suelen distar de las grandes cadenas nacionales, el IPC Sindical promete reflejar con mayor precisión el “gasto de bolsillo” diario.
Además, el monitoreo del empleo sectorial permitirá identificar qué rubros (como la construcción o la industria metalúrgica) están sufriendo más el parate económico, sirviendo como una señal de alerta temprana para las políticas locales de asistencia y promoción del trabajo.














