Mario César Fendrich, era Subtesorero de la sede de Santa Fe del Banco Nación.
El viernes 23 de septiembre, en 1994 le dijo a su esposa que se iría a pescar con amigos el fin de semana, esperó la llegada de dos camiones de caudales.
Bajó las sacas que transportaban y se dirigió con ellas al tesoro, momentos después salió del edificio con unas cajas que cargó en su vehículo, un Fiat Duna Weekend rojo que lo esperaba en el estacionamiento del Banco, y se fue.
El lunes siguiente, pasadas las 7 de la mañana, sus compañeros de trabajo intentaron ingresar a la bóveda; sin embargo, la puerta había sido programada para abrirse recién al día siguiente.
A la vez, la esposa de Fendrich había denunciado que su marido había desaparecido.
El martes, la puerta se abrió y adentro había una nota de puño y letra de Fendrich, dirigida al por entonces Tesorero de la entidad, Juan Sagardía: “Gallego, no contés, me la llevé…“, decía, al tiempo que agregaba algunos detalles del monto robado, unos tres millones de pesos, en momentos en que regía la convertibilidad.
Tras su golpe maestro, el hombre estuvo prófugo 3 meses y 16 días, periodo durante el cual se acrecentaron las hipótesis acerca de qué había sido del fugitivo y del dinero que se había llevado consigo.
El 9 de enero, un lunes, Fendrich se presentó ante la Justicia de Santa Fe a las 8:30.
Tenía el pelo teñido y estaba bronceado. Fue el mismo día en que la atención se centraba sobre la muerte del ex boxeador Carlos Monzón.
Hoy tiene 72 años y atiende un kiosco en el centro de Santa Fe. Vive en el sur de la ciudad. Disfruta de la pesca y de ver a Colón cuando juega de local
El ex Subtesorero había sido condenado por los tribunales santafesinos a ocho años de prisión por el delito cometido en 1996; sin embargo, logró la libertad condicional tras cumplir 4 años y casi 10 meses de condena.
Nunca se supo qué había hecho con el dinero.
Fuente “Es La Hora”

















